Lunes 15 de noviembre del 2004 Cultura

Violencia en vivo y en directo, en show de Fernando Villarroel

EDITORA | Clara Medina

Ojo al espectáculo

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Fernando Villarroel durante la parodia de Jaime Bayly, en el show que junto al elenco de ‘Ni en vivo ni en directo’ ofreció el sábado pasado. Con él, Sofía Caiche.

Ni la publicidad que hizo a través de sus programas ni la difusión que realizó en el espacio de Mariela Viteri, donde estuvo como invitado, sirvieron a Fernando Villarroel y a su elenco para llenar, el pasado sábado, el Jardín de la Salsa, donde ofreció un show etiquetado como familiar. 

Con el lugar a menos de la mitad de su capacidad y un público compuesto en su mayoría por niños con sus padres, el actor puso en escena a cada uno de los personajes que él y su equipo encarnan en la pantalla de TC Televisión. Estuvieron casi todos, a excepción del Compadre Garañón.

El show comenzó con hora y diez minutos de retraso. Estaba programado para las 18h30 y se inició a las 19h40, ante la insistencia de los aplausos y de voces que decían “apúrate que los niños se duermen”. Después de que los técnicos probaran luces y alistaran el sonido, un locutor anunció que comenzaba “el mejor programa  televisivo del Ecuador”.

En dos pequeñas pantallas apareció el nombre de ‘La noche es coco’. Entonces Villarroel, interpretando a Jaime Bayly, ingresó al escenario y llamó a su primera invitada: Sofía Caiche.
El segundo fue Ángelo Bembahona, que con sus amaneramientos arrancó silbidos del auditorio.

Hubo posteriormente un sketch de Las Piruba y una pieza de baile de Ta Abdominado, parodias de los grupos Kiruba y Ta Dominado, respectivamente; y también de Pare de sufrir.
A las 20h34, cuando había transcurrido casi una hora de show en vivo, que se alternaba con videos en las pantallas, una voz en off anunció lo que los organizadores consideraban quizá uno de los platos fuertes de la noche: Puñetere, parodia de Maritere.

Luego de casi cuatro minutos de fanfarria, enfundada en su clásico traje celeste, Puñetere estuvo lista para exponer el caso de la noche: un marido que recibía golpes de su esposa porque él era del otro equipo. El marido era hincha de Emelec y la esposa de Barcelona, pero el juego de palabras “del otro equipo” sirvió a Puñetere para hacer alusiones a preferencias sexuales.

La pareja se daba golpes en el escenario y los niños aplaudían la violencia, mientras la animadora exponía las muletillas que maneja como sus recursos de humor: ya, ya, ya, cuando digo ya es ya. De inmediato fue ella quien con zapatilla en mano empezó a pegarle a la pareja para que no volviera a pelear, según decía, y los niños aplaudían más y más y ella le pegaba a los panelistas una y otra vez.

Golpes, haladas de pelo, zapatillazos, gritos. De esta forma se creyó llegar al clímax del espectáculo. Puñetere recitaba otra de sus muletillas: seguro, seguro que sí o seguro que no.
Y los niños, en un coro de voces, contestaban: seguro que sí. Una voz en off preguntaba ¿se están divirtiendo?, ¿cómo la están pasando?

A las 21h00 llegó al escenario el grupo Tranzas, para cantar el tema de la telenovela Jocelito, que dice, entre otras cosas: “sé que estás con él, pobre de él”. Fue un preámbulo para dejar a Jocelito y a la Cochi en un sketch, que, como no podía ser de otra forma, hablaba de los celos. A las mujeres no les gustan los hombres celosos, preguntaba Jocelito. Los niños contestaban: nooo. ¿Y qué tengo que hacer?, inquiría; y la respuesta que le llegaba era: dejar de ser celoso.

Pero los consejos de nada servían, porque Jocelito le hizo escenas de celos a la Cochi. Lloró, pataleó, se lanzó al piso, repartió puñetazos e invitó al público a que dijera con él la frase que lo identifica. Un coro de voces infantiles se alzó para gritar: chtumadre. Jocelito pedía que gritaran más fuerte y los niños levantaban más sus voces para repetir: chtumadre, chtumadre, chtumadre.

A las 21h51 concluyó el show. Nadie pidió más. Nadie dijo otra. A esa hora Villarroel, Caiche y ocho actores que intervinieron en el programa, se despidieron. Los niños, por su parte, se retiraron a sus casas con más imágenes violentas en la cabeza y frases en la boca, después de haber invertido más de dos horas de su tiempo en un programa llamado familiar.

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