Martes 24 de agosto del 2004 Música

Soda Stereo, una banda que abrió caminos

Redactor | Rafael Veintimilla Aragundi

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En 1987, Charly Alberti (i), Héctor Zeta Bossio y Gustavo Cerati, integrantes de Soda Stereo, mostraron una imagen muy parecida a la de Robert Smith, líder de la banda inglesa The Cure. Con ese look se presentaron en el coliseo Voltaire Paladines Polo, de

Pasada la medianoche, a fines de septiembre de 1997, agonizaba la canción  De música ligera y entre el “Soda no se va, no se va” de 65 mil fanáticos que aquella noche acudieron al estadio Monumental de Núñez (donde juega el club River Plate), Gustavo Cerati, vocalista y guitarrista, pronunció la célebre frase: “Gracias totales”.  Al fondo del escenario, Charly Alberti (Carlos Alberto Ficcichia, su nombre real), aporreó más fuerte el redoblante de su batería, acompañado por el bajista Héctor Zeta Bossio.

Con aquella imagen de Cerati (vestido con traje marrón), Zeta (de verde) y Charly (con la camiseta de la selección argentina) murió la canción, murió Soda Stereo como banda, pero nació la leyenda. La leyenda que durante 15 años permitió a otras bandas latinoamericanas internacionalizarse.

Si bien antes de Soda Stereo  el rock argentino ya tenía su historia con Sui Géneris, Serú Girán (ambas bandas invenciones de Charly García), entre otros, fueron los de Soda quienes comercializaron el género.

Daniel Sais, uno de los músicos invitados que Soda tuvo (1987-1990) y que desde octubre del 2002 reside en Guayaquil, define a Cerati como el talentoso y exigente.
Califica a Zeta como el más sencillo (“un tipo de barrio”, dice Sais), mientras que de Charly señaló que es alguien a quien le gustaba divertirse en el estudio o en el escenario.
“Era un hobby (pasatiempo) para él”, refiere Sais.

Antes de Soda, de alguna forma sus integrantes estuvieron juntos. Cerati y Zeta estudiaban publicidad en la misma universidad, la de Salvador, en Buenos Aires, mientras que Charly (hijo de un  baterista de jazz, conocido como Tito Alberti) había contactado con Cerati por casualidad.

En 1982, Charly llamó a María Laura, la hermana de Cerati, para invitarla a salir. El llamado lo contestó Gustavo. Pero el inicial objetivo de la llamada quedó a un segundo plano. Charly, quien heredó el talento en la batería de su padre, y Cerati terminaron hablando de música.  Era la época en que Cerati y Zeta planeaban formar un grupo con la influencia de los británicos The Police. Les faltaba el baterista, por eso Cerati invitó a Charly para una prueba.  Así nació la leyenda de Soda Stereo.

Como muchas bandas, les tocó peregrinar en bares y discotecas. En una de esas presentaciones un productor discográfico los escuchó y los tentó para grabar con el sello CBS, hecho que se concretó en 1984, después de ganar notoriedad local con Jet Set y Te hace falta vitaminas.

Y la internacionalización de la banda argentina los trajo a Guayaquil en 1987 (durante el apogeo del rock latino en Ecuador).  Los discos Soda Stereo (el homónimo de 1984), Nada personal (1985) y Signos (1986) formaron parte del repertorio que llevó Soda al coliseo Voltaire Paladines Polo, de esta ciudad, en el que incluyó a Sais como músico invitado, en los teclados.

Sais recuerda que recién había ingresado al grupo en reemplazo de Fabián Quintiero, tras una audición que convocó la banda.  Era la época del look (con los cabellos largos y  enredados) al estilo de Robert Smith, el líder de la banda inglesa The Cure.

En aquel 1987 apareció Ruido blanco, su primer disco en vivo. A ese material le siguieron Doble vida (1988), Languis (1990), Canción animal (1990), Rex Mix (1991) y Dynamo (1992). En cada uno fue variando la imagen, hasta la que muchos ahora recuerdan a  Cerati y Charly de cabello corto y Zeta con una boina para ocultar su calvicie.

Después de Dynamo, la banda no grabó más hasta 1994.
Ese año surgió la idea de separarse. Cerati ya había participado en dos proyectos como solista (Colores santos y Amor amarillo. El “silencio” discográfico se prolongó un año más, pero para disimularlo aparecieron los recopilatorios Zona de promesas y 20 grandes éxitos.  La química del trío no era la misma, más bien era friccionada.
Así lo confirman las declaraciones que la banda hizo el 29 de agosto del 95 en el rotativo argentino Página 12: “...buscamos formas de volver a ensamblarnos, porque estábamos fuera del vértigo que teníamos... creo que a nosotros nos pasó como a esas parejas que tuvieron una pasión muy grande y que después solo queda el sexo”.

Sueño Stereo y Confort música para volar (concierto entre acústico y eléctrico grabado para la cadena MTV Latino) marcaron el final de Soda. La banda ya no iba más y tras la separación, Zeta confirmó una imposible reunión en una publicación del diario  La Tercera, de Chile (18 de julio del 2002). “Soda ya hizo todo lo que tenía que hacer...”. 
Ahora Cerati mantiene su carrera como solista, Zeta es el propietario de una productora discográfica en Buenos Aires, que se llama Alerta, mientras que Charly Alberti ahora está vinculado a la Internet.

Y llegó aquella noche de septiembre de 1997, la noche en el Monumental de Núñez, en la que Soda Stereo como banda murió, pero quedó su leyenda.

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