El periodista José Guerra asegura que Ernesto Guevara visitó esta ciudad cuando tenía 25 años. Ernesto Guevara, antes de ser conocido como el ‘Che’, hizo un viaje por Latinoamérica que marcó su espíritu revolucionario.

“Él era un tipo guapo, bien plantado, alto, blanco, de cabello muy negro, cejas negras y ojos color caramelo, café. Era reservado en sus problemas económicos que eran malos, y a pesar de tener una familia acomodada, se vino de aventura porque amaba el cambio del sistema político de los pueblos”.

Así describe José Guerra Castillo a Ernesto Che Guevara, a quien conoció durante su paso por Guayaquil, cuando el revolucionario recién se había graduado como Médico, en 1953.

Guerra comenta que hay quienes cuestionan su testimonio, pues no creen que este personaje estuvo en nuestra ciudad.

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Tuvo la oportunidad de conocerlo porque llegó a la casa de su amiga Ana Moreno de Safadi, esposa de Fortunato Safadi. Quien lo llevó a casa de los Safadi fue el Dr. Jorge Maldonado Renella, quien en ese tiempo pertenecía al partido comunista.

Además de las personas  que tuvieron contacto con el Che, como recuerdo de esa visita está la foto que le tomó Miguel Jordán. Guerra asegura que “esta es la única que existe del Che en Guayaquil, nadie más tiene fotografías”. El periodista y dramaturgo explica cómo fue capturada la imagen: “Se tomó esta fotografía aquí de pura casualidad. Había una panga (embarcación) en un muelle que se encontraba donde pusieron el año pasado el árbol de Navidad. Miguel Jordán, me vio,  me llamó: oiga don Pepito, ¿no quiere ir a pasear por el río un ratito? Yo le digo: sí, pero tengo un compromiso con un amigo argentino; y él me dijo tráigalo entonces, que venga. Yo fui donde el doctor Guevara que estaba en la primera puerta de la casa de Las Peñas y lo invité a la panga. El Che era un gran nadador, su madre había sido campeona de natación; entonces preguntó si no era peligroso bañarse en el río. Le indicaron que no, mientras ya no subiera la corriente para vaciar el río, que es muy fuerte. Él se bañó, se agitó y como sufría de ataques de asma, le dio un ataque. Por eso está en esta actitud yacente respirando con dificultad”.

Cuando transcurría  1953, un joven argentino de 25 años y recién graduado de Medicina realizaba su segundo viaje por Latinoamérica. Su nombre: Ernesto Guevara de la Serna. Es así como este aventurero, que sería conocido después como Che Guevara,  llegó a Guayaquil un año después.

Pocos son testigos de esa visita, que ha tomado actualidad nuevamente frente a dos hechos: la reciente presentación del libro 43 días inolvidables en Guayaquil, cuyo autor es el periodista ecuatoriano José Guerra Castillo; y la difusión de la película Diarios de motocicleta, del director brasileño Walter Salles, en la que se relatan las vivencias que tuvo el Che mientras recorrió Latinoamérica.

Si Guevara pasó por Guayaquil, ¿por qué no se incluye a esta ciudad como uno de los países que recorrió? Esa pregunta se plantea Guerra, quien en la obra que recientemente publicó recoge las anécdotas de la visita del Che en el país.

Guerra, de 84 años, comenta que en la cinta de Salles no se menciona que Guevara vino a Guayaquil. “Él estuvo en esta ciudad. De eso no solo yo soy testigo. También lo son el fotógrafo Miguel Rogelio Jordán, quien tomó la foto que está en mi libro (donde se aprecia al Che recostado en una panga sobre el río Guayas); y la cantante de tangos Carmen Rivas, a quien el Che iba a escuchar en radio El Mundo, que quedaba donde ahora es el edificio San Francisco 300 y cuyo propietario era Gabriel Vergara Jiménez”, indica Guerra.

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Agrega que hay otro testigo de esa visita. Se trata del poeta Cristóbal Garcés Larrea, “quien vivía en la misma casa de Las Peñas, donde llegó el Che y también lo conoció. Hay varias personas, desgraciadamente la mayor parte de ellas falleció porque en ese tiempo eran mucho mayores que el doctor Guevara. Tenían 40, 35 y 50 años. Si el Che viviera tendría 76 años”.

Según la página web www.e-cheguevara.com, el Che hizo dos viajes por Latinoamérica. El primero en 1952, año en que visitó Chile, Perú, Colombia y Venezuela. El segundo, en 1953, que fue cuando pasó por Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala. En la página de internet también se proporciona fotografías, cartas y otros datos biográficos sobre el Che.

Pero, Daniela Creamer, quien colabora con Diario El UNIVERSO y observó Diarios de motocicleta en el Festival Internacional de Cine de Cannes -que se realizó en mayo pasado-, afirma que en la producción se trata solo del primer viaje de Guevara. No se cuenta acerca de la graduación de médico del revolucionario, ni del segundo viaje; por lo tanto, para saber que  se trata del primer periplo, el espectador debe conocer la historia del Che, dice.

En www.e-cheguevara.com se señala también que los dos viajes que hizo Guevara fueron muy importantes para él, pues pudo darse cuenta de las injusticias que sufrían diversas comunidades de los países latinos. Incluso se explica que es gracias a su recorrido por países latinos que el Che describió su cambio interior, en una crónica que redactó luego de su primera visita: “El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra Mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí”.

Guerra ofrece hoy, a las 18h30, un conversatorio gratuito en la cafetería Bopán de Mall del Sol (planta baja), cuyo tema es ‘¿Estuvo el Che Guevara en Guayaquil?’, donde contará las anécdotas que vivió con este personaje.

La película de Walter Salles

Sinopsis de la cinta
Diarios de motocicleta es una adaptación del diario escrito en 1952 por Ernesto Che Guevara (interpretado  por Gael García Bernal) cuando tenía 23 años. Él y su amigo Alberto Granado, quien es interpretado por el actor Rodrigo de la Serna, son estudiantes universitarios que hacen un viaje para buscar  diversión y aventuras antes de la graduación. Ellos deciden viajar a través de Argentina, Chile, Brasil y Perú, para establecer su residencia médica en una colonia de leprosos. Los dos comienzan con las mismas metas y aspiraciones, pero mientras se desarrolla la historia se descubre que cada uno seguirá su propio camino.

En Ecuador
Belén González, asistente de Marketing de Cinemark, comenta que la exhibición de la película en Guayaquil está prevista para octubre, tentativamente.