Martes 15 de junio del 2004 Cultura

Un pintor que cruza fronteras

REDACTORA | Bertha Díaz

Gonzalo Amancha

Hasta la semana anterior,  el artista mantuvo una exposición paralela en la pinacoteca de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, y en el Swissôtel, en Quito.

“No confío en nada,   ni en mi sombra. En lo único que confío ciegamente es en mi pintura; ella es mi vida,  ella lo es todo para mí”,  confiesa Gonzalo Amancha.

Este artista plástico ambateño de 52 años, que pinta desde hace más de 40 –según comenta–, prepara una serie de cuadros para  mostrarlos en el exterior. En septiembre próximo, Amancha tomará alrededor de 70 de sus creaciones para llevarlas a Panamá, Costa Rica, Miami y Nueva York.

Hasta la semana anterior, el artista mantuvo una exposición paralela en la pinacoteca de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas y en el Swisshôtel en Quito. Ambas muestras las organizó tras realizar una serie de exhibiciones individuales en Francia, España e Italia, países a los que llevó aproximadamente 60 cuadros.

 Amancha sostiene que la recepción del público europeo fue muy buena. “Ellos calificaron de manera excelente a mi producción plástica; señalaron que en mis cuadros se siente la cultura latina presente. Me compraron muchas obras. Eso me reconfortó  altamente, porque desecha la teoría que afirma que el artista no puede vivir solo del arte”,  dice.

Trayectoria
Gonzalo Amancha refiere que pinta desde los 5 años, pero que desde los 10 la pintura es su “oficio”, su “modo de vida”. “Mi único tío pintor me trajo a Guayaquil a los 10 años para que trabaje con un dibujante extraordinario, Virgilio Jaime Salinas, el creador del primer Juan Pueblo”, cuenta el artista.

Agrega que “le ayudaba a pasar la tinta china a los dibujos y que  por hacer ese trabajo ganaba de 100 a 120 sucres semanalmente”.

Aunque Amancha obtuvo su título de tecnólogo en Artes Plásticas en la Universidad Central,  sostiene que ha estado en constante búsqueda.  “Soy un investigador de la pintura,  siempre busco nuevos materiales,  técnicas, escuelas,  temas”,  asegura. Ha trabajado con óleo,  acrílico,  pastel,  carboncillo y la plumilla. En la actualidad utiliza principalmente la acuarela porque “me gusta el grado de dificultad que me representa y por la limpieza que se puede obtener en los resultados”, dice.

Entre sus influencias plásticas, Amancha indica que como todo artista  en sus inicios estuvo influenciado por Salvador Dalí y Pablo Picasso. Sin embargo,  admite que su verdadera influencia ha sido la literatura del ecuatoriano Juan Montalvo; “las letras del gran  Montalvo han sido mi inspiración principal, su obra tiene la intensidad que yo necesito como motor para crear,  es mi estímulo fundamental”, menciona.

Amancha refiere que  dedica a la pintura de 16 a 18 horas diarias. Desde que incursionó en la plástica ha creado casi siete mil cuadros y espera realizar una nueva exposición en esta ciudad antes de iniciar, en septiembre, un nuevo viaje.

Taller
En Costa Rica,  en 1976,  Amancha dictó unos talleres plásticos en el Centro Cultural de San José. Aunque dice que fue una experiencia enriquecedora,  sostiene que la cátedra no lo llena en la medida que lo hace la creación pictórica.

Plástica ecuatoriana
En Ecuador –dice Amancha–   el arte no ha evolucionado por los problemas económicos y sociales arraigados que existen.  “Hay nuevas generaciones que promueven corrientes importantísimas,  pero  la falta de dinero  ha obligado al pintor a involucrarse en otras actividades  como en la publicidad y el diseño para sobrevivir,  y por esto,  ha despreocupado su producción pictórica”, anota.

  

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