Si uno quiere diseñar un nuevo codo para un oleoducto, es muy probable que tengamos una infinidad de codos, dijo Jeffs. Pero aunque muchas piezas son creadas con diseños de computadora, son catalogadas de tal manera que cada una debe ser examinada por separado, una tarea tediosa   que no se practica con frecuencia por no ser factible o no ser práctica. 
 
Con la máquina de búsqueda de Purdue, los diseñadores pueden trazar el esquema de la pieza que necesitan y ver inmediatamente en la pantalla docenas de formas similares en inventario que podrían servirles. 
 
Si un objeto es muy parecido pero no idéntico, los diseñadores pueden ver un   esqueleto del objeto y manipularlo en sus pantallas --como alargarlo, acortarlo o curvarlo, por ejemplo-- y luego volver a consultar el banco de datos. 
 
Parece que cada vez hay más demanda de velocidad en el desarrollo de productos, y este tipo de avances es lo que se necesitan para estar al día, afirmó Jeffs.   Esto realmente contribuirá a la eficiencia. 
 
Mientras tanto las máquinas de búsqueda tratan de dominar las imágenes bidimensionales. Por ejemplo, el programa de búsqueda de imágenes de Google presenta resultados bastante satisfactorios, aunque no puede examinar las imágenes que ofrece. Explora el texto circundante confiando en acertar. 
 
Sin embargo, las máquinas de búsqueda en tridimensional han empezado a surgir después que los avances en la potencia de computación y los programas interactivos de moldeado han multiplicado la multitud de diseños disponibles para explorar, no solamente en el ámbito industrial sino también en mundos virtuales en la red informática. 
 
El profesor Thomas Funkhouser, de Princeton, y colaboradores han introducido una máquina de búsqueda tridimensional en la red que permite a cualquiera esbozar un objeto con el ratón de la computadora, añadir una descripción textual, y buscar luego modelos similares en el banco de datos. 
 
Los resultados pueden ser notables. Si uno dibuja una papa grande, el sistema responde presentando una cantidad de objetos de forma similar a la papa. Algunos objetos no parecen precisamente una papa, pero si uno gira la papa original las dos formas llegan a coincidir en su conformación general. 
 
Por cierto un texto puede ser mucho más preciso que un diseño. Si uno busca información sobre fútbol, seguramente no se confundirá con el boxeo. 
 
Y de qué modo un programa de computación puede buscar objetos? La respuesta radica en el voxel. 
 
Los dueños de cámaras digitales están familiarizados con los pixels, el elemento básico de una cámara digital. Cada pixel es un grano diminuto de color. 
 
De manera similar, un voxel es el elemento básico de un objeto tridimensional representado en una computadora. Cada voxel representa el volumen del objeto en un punto dado. 
 
En el programa de Ramani, por ejemplo, los diseños almacenados en la computadora y los diseños trazados por los clientes son convertidos en voxels. Luego se comparan las pautas de los voxels en busca de similitudes. Como los voxels representan volumen en vez de simples formas, el programa puede detectar, por ejemplo, una taza de café, que es mayormente hueca pero que puede tener un asa sólida. 
 
Funkhouser cree que la búsqueda tridimensional podría progresar todavía más. Cree que los sistemas podrían aprender de los pedidos de los clientes y llegar a reconocer pautas comunes. Una computadora podría eventualmente reconocer que varias imágenes diferentes muestran una figura humana, aunque la gente aparezca en poses diferentes. 
 
En el futuro previsible, la búsqueda en 3-D probablemente quede limitada a los usos comerciales especializados. Pero Peter Norvig, director de calidad de búsqueda, en Google, considera que la tecnología es   interesante y agregó que   si empieza a levantar vuelo, la observaremos más cuidadosamente.