Lunes 16 de febrero del 2004 Actualidad

Claudia Vela manifiesta su afición a la colección de tréboles

QUITO | Patricia Rodríguez para El Universo

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QUITO.– Claudia Vela es hija de madre colombiana y padre ecuatoriano. Es una de las candidatas más altas porque mide 1,80. Aquí tiene como fondo el Centro Histórico de Quito.

Es quiteña y tiene 20 años. Es la tercera candidata de Pichincha para el concurso de Miss Ecuador.

Claudia Vela, la guapa quiteña de 1,80 cm de altura, posee una colección muy especial: más de 50 tréboles de cuatro hojas tienen un refugio especial en su habitación, un pequeño baúl los preserva del frío. La candidata a Miss Ecuador asegura que nunca fue difícil para ella encontrar e stas especies tan raras y mágicas, “donde voy los encuentro”, dice.

La mamá de Claudia, Gloria Dávila, es una comunicadora social que dedica parte de su vida a realizar consultorías para programas de desarrollo comunitario. Ella asegura que su hija es “un ser de magia”, mientras que Ruth, su hermana mayor, explica que Claudia es muy sensible, por esta razón se interesa tanto por las cosas espirituales. Esto se debe a que la familia Vela emprendió hace algún tiempo una búsqueda a la espiritualidad, musicoterapia y aromaterapia.

Claudia se siente atraída de manera particular por los cristales y las velas de colores.  La habitación de Claudia es un lugar de relajamiento para todo aquel que entre. Colores pasteles y una hermosa hiedra pintada de amarillo decoran el lugar que invita a la meditación. Sus estudios secundarios los realizó en el colegio La Condamine de Quito, por esta razón domina el francés.

El haber nacido de madre colombiana y padre ecuatoriano le permitió experimentar dos ambientes culturales distintos. Por ejemplo, a ella le gusta tanto la comida colombiana como la ecuatoriana. Posee la soltura y alegría de su madre, así como la dulzura de su padre, el abogado Enrique Vela.

Enrique comenta que cuando Claudia era una niña, “fue la capitana de toda la gusanera”, esto quiere decir que era la líder de todos los niños que vivían en el conjunto la Castellana, ubicado en el norte de la ciudad. Cuando Claudia tenía cinco años llegó a casa y dijo: “Papito, me eligieron presidenta de la cooperativa”.

Su padre, pensativo, le preguntó que cómo así si no tiene edad para serlo. La explicación de Claudia lo sorprendió: “Decidieron nombrarme presidenta porque lo único que podía hacer es ordenar”. Sus hermanas mayores, Sandra y Ruth, aseguran que el único defecto de Claudia es hablar mucho por teléfono. La candidata admite tener muchas amistades, pero el mejor de todos sus amigos es Emilio Román.

Vela cursa el tercer año de arquitectura en la Universidad Católica de Quito y tiene como principal inclinación la meditación. Su lugar de refugio es una finca que la familia posee en la población de Checa, 40 minutos al noreste de Quito. Claudia afirma tener una conexión particular con Dios y con la naturaleza. La aspirante al cetro dice sentirse agradecida con Dios por todo lo que tiene. “Me considero especial y me quiero tal y como soy”.

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