Domingo 11 de enero del 2004 Política

Cédula, único aval de paso por zona de Sucumbíos

GENERAL FARFÁN, SUCUMBÍOS | José Olmos, Redactor

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SAN MIGUEL, Sucumbíos.– Diariamente, familias enteras ingresan a Ecuador desde Colombia por el puente internacional de esta localidad. Los convenios migratorios de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) exigen la presentación de la cédula.

Las autoridades estiman que el 10% de los colombianos que pasan por esta zona pertenece a la guerrilla.

Un taxi con matrícula de Mocoa (Colombia) se detiene en la mitad del puente internacional San Miguel y deja a los pasajeros, tres hombres, de entre 25 y 30 años, con corte de pelo estilo militar. Regresan la mirada al territorio colombiano, dan media vuelta y caminan apresurados hacia Ecuador. En nuestro territorio están ocho militares con fusiles en mano, quienes les requisan las mochilas y revisan la cédula de identidad, de color blanco, colombiana. Igual actitud toman con una mujer de 40 años, quien además de maletas y cartones trae consigo a cuatro niños.

A un kilómetro del puente sobre el río San Miguel, límite natural entre Ecuador y Colombia, otro grupo de militares del destacamento General Farfán revisa la cédula a aquellas personas, anota sus nombres y el motivo del ingreso al Ecuador.
Todos pasan. A cuatro kilómetros, en el puesto de Migración de la Policía Nacional llenan la Tarjeta Andina, documento que recoge esa misma información, pero permite legalizar el acceso a nuestro país hasta 90 días como plazo.

Esos pasos, presentación de la cédula y consignación de datos básicos en la Tarjeta Andina, también cumplió en el puesto de Migración de Puerto El Carmen, la tarde del 17 de diciembre pasado, el colombiano Juan Alberto Rodríguez, nacido el 2 de agosto de 1954 y con número de cédula 17715420.

El agente de turno le otorgó el acceso con visa tipo 3, clase turista, y le concedió estadía en Ecuador para 30 días. No sabía que aquel hombre era Ricardo Palmera, conocido como Simón Trinidad, uno de los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), apresado en Quito el 2 de enero pasado y deportado a Colombia dos días después. El mismo proceso cumplen, en el Puente San Miguel y Puerto El Carmen del Putumayo, un promedio de 200 colombianos al día para ingresar a Sucumbíos y, si desean, al país. Pueden ser madres con hijos en brazos que huyen de la violencia o integrantes de los grupos armados del país del norte.

“No podemos negar la entrada a quien presente la cédula, eso rezan los convenios de la Comunidad Andina. Cómo podemos saber si es guerrillero, o si la cédula es verdadera o falsa”, afirma el capitán Fabián Codel, jefe de Migración en Sucumbíos. Admite que de los 200 colombianos que llegan a diario al Ecuador por Sucumbíos, el 10% o más podría ser guerrillero o paramilitar. A eso hay que sumar los que acceden por los pasos ilegales, ubicados a lo largo de los ríos San Miguel y Putumayo. “Es imposible determinar cifras porque nadie se identifica como irregular, pero de seguro que pasan”, aclara.

“Cómo podemos saber que son guerrilleros si el propio Ejército colombiano no los puede identificar, es más, ni siquiera hace presencia en la zona fronteriza”, menciona. Solo en el caso de los integrantes del Secretariado de las FARC existen órdenes de prisión internacionales y constan en un listado que posee la Policía.
Las consecuencias de esta situación se reflejan en la violencia que impera en esta provincia, de manera especial en Lago Agrio, su capital. En el 2002 hubo en esta provincia al menos 200 muertes violentas. Por eso la Policía Nacional debió aumentar de 50 a 518 elementos en un lapso de dos años.

“Hemos logrado bajar la criminalidad con operativos que se hacen las 24 horas”, asegura el jefe del Comando de Policía 21 Sucumbíos, coronel Carlos Llerena. No obstante, reconoce que la lucha es difícil. En el último mes tres policías resultaron heridos en enfrentamientos con bandas de asaltantes. A fines de diciembre, el caso del secuestro de una niña terminó con la captura de una banda, pero el asalto a un camión de una empresa de correo privado produjo dos muertes. El alcalde de Lago Agrio, Máximo Abad, expresa que en Sucumbíos existe inquietud porque pueden haber represalias de la guerrilla de las FARC por la detención de Simón Trinidad.

“Queremos que Ecuador no se involucre más en el conflicto colombiano, ese es nuestro temor”, afirma y reconoce que la presencia de población flotante colombiana en Nueva Loja es impresionante. Si bien los registros del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) mencionan que en esta provincia residen unos 2.000 colombianos, la presencia de personas de esa nacionalidad sobrepasa los 5.000, estiman las autoridades y gremios locales.

Un ejemplo es el barrio Puerto Aguarico, de Nueva Loja, donde la mayoría de habitantes, unos 300, son del país del norte. “Muchos somos personas de trabajo, luchadoras, pero también ha de haber algunos guerrilleros o indeseables”, dice una mujer que pide ser citada solo como “la señora Vargas”. Por el momento, los operativos militares y policiales se han reforzado. Pero el acceso de colombianos, incluso guerrilleros o paramilitares, seguirá mientras ellos presenten únicamente una cédula de identidad, verdadera o falsa, como Simón Trinidad.
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