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Domingo 26 de octubre del 2003 Cuerpo y Alma

Diana León Rennella

Sara Loza

La Reina de Guayaquil está aprendiendo unas palabras en quichua, esto es debido a que tiene unas amigas indígenas que le venden frutas y a quienes enseña a modelar en su tiempo libre, las pequeñas se emocionan porque es la Reina, pero ella se muestra como una amiga más y les dice: “Solo soy Diana”.

Ella tiene habilidad para posar frente a la cámara, no en vano estudió modelado en la agencia Klasse y luego viajó a Milán (Italia) a perfeccionarse en las pasarelas europeas. “Lo que más me encanta del modelado es la fotografía, porque me siento libre”, dice, su rostro refleja alegría, posee un perfil cálido y sutil como su alma.

Su infancia
Nos abre la puerta a su intimidad en la casa de su abuela, Rosita Guerrero de León, una señora muy hospitalaria, ahí se encuentran su padre Abel León, su madre Carmen Rennella, su prima querida de la infancia, Melissa Amén y sus tías incondicionales, Lilian y Patricia León.

Mientras Diana almuerza un delicioso aguado de pollo, nos comenta que le gusta mucho la comida típica como el caldo de salchicha. “Ella es sencilla y se adapta a todo”, cuenta su tía Patricia.

De hecho, sus acostumbrados paseos en la infancia fueron en Salitre y Yaguachi.

Allí todos se bañaban en el río, jugaban y luego se servían cakes y un vaso con leche. Le encantan las tortas de doña Rosita, desde pequeña cada Navidad se ha deleitado con sus dulces y también le ayuda a prepararlos. “Es muy mala en la cocina, pero muy buena de corazón”, asegura sonriente su abuela.

Se puede decir que para la Reina su mayor fascinación son los niños. “Veo una inocencia en su mirada, también una profunda tristeza y una profunda alegría de acuerdo a las circunstancias, guardo las mejores anécdotas y las más sabias reflexiones de ellos, sobre todo de los niños pobres, la necesidad de una familia, el deseo de aprender, los sueños, me identifico con ellos, aún me siento una niña”.

Ahora, a través de su reinado, Diana espera ayudarlos con obras de mayor impacto.

Justamente a los pequeños les ha brindado parte de su tiempo dictándoles clases, repartiéndoles dulces en los puentes y organizando para ellos almuerzos navideños cada 25 de diciembre y así puedan disfrutar con su familia. Ese día siempre ha sido muy especial, el mejor de todos fue antes de que falleciera su tío Alan León, a quien considera su mejor amigo, ya que él siempre la impulsó a luchar por sus anhelos, a no tener miedo a las decisiones y la importancia de ayudar a los demás.

Entorno familiar
Antes de morir a causa de un derrame cerebral, él estuvo en el hospital, entonces Diana tenía una gran fiesta pero prefirió quedarse cuidándolo, su tía Lilian la “pescó” escribiendo en su diario: “Estoy dándole el medicamento a mi tío”. Ella solo tenía 15 años. Mientras relata aquel pasaje de su vida, ella siente una nostalgia profunda y aunque se retira por un momento a su cuarto a llorar, se limpia los ojos y vuelve con buen ánimo para continuar con la entrevista.

Los León son una familia muy unida que se ha ayudado mutuamente. Solidarios, ellos aplican una especie de trueque en los buenos y malos tiempos, la propia Diana, con su trabajo, ha ayudado a sus familiares eventualmente. Sus tías la adoran, eso se nota. Patricia entre otras cosas es pintora, ella le enseñó a pintar desde pequeña, aunque era una cualidad que ya poseía, se identifica con los colores porque en ellos  encuentra la gama de la vida. Para Diana no todo ha sido color de rosa.

Su padre, técnico en ganadería, sufrió una severa lesión en la columna vertebral a los 35 años, que no le permitió trabajar con la misma intensidad, ya eran cuatro hijos: Patricia, quien tiene actualmente 24 años, trabaja en un banco y cursa el quinto año de ingeniería comercial; Juan Gabriel, de 21 años, estudia mercadeo y trabaja en un banco como cajero; y Gabriel León, de 35 años, próspero economista, hijo de su primer compromiso. Su madre, al cuidado de la familia, nunca trabajó; fue la solidaridad característica de sus parientes la que los sostuvo en los momentos difíciles.

De todos sus hermanos con quien más se lleva es con Juan Gabriel, entre ellos existe un lazo muy fuerte de amistad más que de hermandad, se tienen una gran confianza y se aconsejan mutuamente. “Me encanta salir con él, me cuida, pero no es celoso, es un buen compañero”, reflexiona.

Diana almuerza todos los días en la casa de su abuelita, porque además le queda más cerca de todo para movilizarse, pues ella vive en la ciudadela La Pradera (sur de la ciudad). Sus familiares y amigos muchas veces la transportan, aunque desde los 15 años se acostumbró a tomar el bus cuando iba  a dar sus clases a los niños en la isla Trinitaria e inclusive repartió volantes en los buses para ayudar a su tía Patricia en una campaña política.

A los 15 años empezó a trabajar como modelo, recuerda que su primer contrato fue para una promoción disfrazada de Barbie en un centro comercial y firmando autógrafos a los niños, luego una señora le pidió que animara con el mismo disfraz el cumpleaños de su hijo, le pagó $ 120 por dos horas y tiempo después (como muchos hemos podido apreciarla) ha posado para varias revistas y participado en importantes desfiles de modas. La historia de su corta vida nos lleva al día de su cumpleaños número 19 cuando ganó el título Reina de Guayaquil”. Está muy feliz con la corona, aunque también lo considera una gran responsabilidad, ya que quiere hacer una labor seria durante su período.

Sus planes
Como guayaquileña nos dice: “Veo una ciudad que ha cambiado en unos sectores, pero en otros no, aunque sé que el Municipio seguirá haciendo obras. También veo a los vendedores ambulantes en el piso, quienes muchas  veces tienen que salir corriendo a pesar de que están trabajando y no tienen otro medio para hacerlo. Me da mucha pena, he pensado con el Club de Leones, con quienes trabajo, hacer algo para que esto cambie, con el apoyo de las autoridades”.

Junto con ellos continuará con la labor de la Fundación Reina de Guayaquil, fortalecerá el área de albergue para niños y ancianos, dará mayor atención al tema sobre la prevención de catástrofes y desastres y desarrollará el II concurso de pintura en las escuelas fiscales.

Le da gracias a Dios por ubicarla en esta ciudad y por todo lo que tiene, pero también le pide que todas las personas sean transparentes y se muestren como son realmente.

De su vida sentimental comenta que tiene enamorado, se llama Mateo Fioravanti, pero ahora se encuentra en Argentina para la ceremonia de su graduación. “Es posible que él trabaje en Quito, si esto se da, igual seguiremos juntos. Creo en el amor a distancia, además ahora tengo muchas ocupaciones y él podría venir los fines de semana, según a lo que hemos conversado, por eso, yo misma le dije que acepte si es una buena oportunidad”.

Horas más tarde, con sus familiares y amigas en la inauguración del nuevo café concert Faro de Luna, ella es el centro de atención. Muy sonriente y cariñosa saluda a su primo Alan, hijo de su tío fallecido, todos le dan la bienvenida y en medio de aplausos Maike Albornoz le dedica la canción Luna llena en Guayaquil.

Justo ahí, en el cerro Santa Ana, frente al majestuoso río Guayas, la Reina de esta ciudad ríe y agradece a todos los guayaquileños por su apoyo.

Más que una reina
Nombres completos
: Diana Isabel León Rennella

Estatura: 1,76 metros

Fecha de nacimiento: 1 de octubre de 1.984

Nombre del papá: Abel León

Nombre de la mamá: Carmen Rennella

Hobies: modelaje, pintura y natación

Estudios: Periodismo y Relaciones Públicas en la Universidad Espíritu Santo.

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