Domingo 29 de junio del 2003 Cuerpo y Alma

Toty Rodríguez la gran hermana

Lo primero que llama la atención en su casa es un cuadro que de ella pintó el artista ecuatoriano Oswaldo Viteri. El otro Oswaldo, Guayasamín, también le hizo un retrato, (del que tiene nada más una reproducción, pues el original está en el museo La Capilla del Hombre) en esa misma época.

“A pesar de que yo tenía la misma edad al posar para los dos, cada uno me vio de manera diferente”, dice. Es cierto. En el de Viteri aparece una adolescente haciendo equilibrio en ese puente entre niña y mujer. Guayasamín, en cambio, vio a una diva, una mujer fatal, una especie de Sofía Loren latinoamericana.

Hoy, esta actriz guayaquileña, radicada en Quito, es una señora guapa que se arregla y posa para las fotos como modelo. Eso sí, no confiesa su edad por una especie de cábala cinematográfica.

“Cuando tenía 18 años y vivía en París, me dijeron que me querían para una película del actor Gregory Peck a quien yo idolatraba y solamente porque tenía tres años más de lo que requería el rol no me lo dieron. Desde ese día no digo mi edad”, dice sonriente, pero convencida de que no la dirá ni bajo mil torturas. Ante la insistencia cita a Guayasamín cuando dijo: “Yo tengo 5.000 años”.

’El Gran Hermano’
A pesar de que Toty Rodríguez tiene tantos años dedicada a la vida artística (ha sido modelo, actriz de teatro y cine en Ecuador y Francia, conductora de su propio programa de televisión: ‘Almuerce con Toty’), su popularidad actual a partir de la conducción del programa de Ecuavisa ‘El Gran Hermano’, la ha sorprendido gratamente.

“La gente grita mi nombre en la calle, yo pienso que son conocidos míos, pero no, son personas que nunca he visto, jovencitos, gente mayor. Ya soy propiedad de ellos y me gusta eso”.

Que entrara a formar parte del grupo de ‘El Gran Hermano’ fue idea del director Paco Cuesta. “Él (Cuesta) quería alguien que tuviera la madurez suficiente para tratar a los chicos como hermana mayor, como mamá, como tía y que fuera lo suficientemente actriz para poder enfocarse bien en muchos de los aspectos que le tocarían enfrentar como la objetividad”.

Al respecto, dice que pone ciertas cosas de ella misma en su conducción, pero también “tengo que mantener un tipo de relación con los chicos, más de ternura que de jueza”.

Por eso no juzga a ninguno de los participantes.  Por ejemplo, su reflexión frente a la polémica alrededor de Karina y su vida sexual dentro de la casa, es directa: “No hay que ser tan mentirosos ni tan pacatos. Yo he visto que las chicas jóvenes ahora en esta sociedad (yo no porque nosotras sí fuimos educadas con unas reglas estrictas de llegar vírgenes al matrimonio) hacen el amor muy pronto y se escandalizan porque Karina está haciendo el amor (mañana, tarde y noche, cierto) yo he reclamado eso: ¿Los que se quejan de Karina no hacen lo mismo?”.

Entre críticas
A propósito de polémicas, Toty sabe que su labor en la conducción del programa ha generado apreciaciones negativas, pero trata de no enterarse mucho. “Yo no he querido leerlas porque yo soy una persona muy sensible y sí me afectan las críticas, pero las hechas con mala leche”.

Ella tiene claro que al principio estuvo muy titubeante: “Yo no estaba acostumbrada al apuntador electrónico, no lo había usado nunca, y aquello de que me estén hablando mientras yo estoy conduciendo me creó unas confusiones tremendas, después yo he tenido mucha soltura pero me ha pasado lo mismo que cuando se denuncia alguna monstruosidad de algún político y eso sale en las primeras planas del periódico. Cuando se descubre que eso ha sido mentira, la aclaración es de dos centímetros. Es lo mismo: ahora que yo he mejorado no hacen comentarios porque desgradaciadamente hemos seguido la línea de Ciudadano Kane: lo malo es lo que vende. Cuando se termine el programa ahí leeré todo lo que sea. Ahora no veo ni siquiera ‘Vivos’. No quiero que me afecten las cosas que dicen de mí”.

La actriz guerrillera
En aquellos locos años setenta, cuando Toty regresó de Francia con la idea de cambiar el mundo por medio del pensamiento, el arte y la acción, decidió quedarse en Quito porque la movida artística era intensa. “Intenté vivir en Guayaquil, pero no encontré la vida cultural que había en Quito. Guayaquil no era lo que es ahora”.

Antes de regresar al país, a Toty se le había adelantado la polémica. Un fotógrafo había vendido una foto suya desnuda y la gráfica había llegado al Ecuador antes que la actriz. “Se intuía que estaba desnuda (estaban cubiertas todas mis partes pudendas). Mis padres habían sufrido horrendamente y sobre todo mi madre”.

Además, nunca ocultó (ni lo hace ahora) su simpatía con la izquierda. “Nos acusaban de comunismo a todos los que nos quejábamos de que niños trabajaran en lugar de estudiar, a mí me decían «la actriz guerrillera».

Lo convencional nunca le atrajo a Toty Rodríguez. “Jamás me quise casar. Eso no quiere decir que haya vivido como solterona. Causó escándalo que yo conviviera con una pareja sin casarme. Me parece muy lindo el matrimonio cuando hay amor y respeto pero a mí siempre me dio miedo la convivencia, me parece que eso muchas veces mata la magia del amor. Desde muy chica, medio me empezaban a insinuar de matrimonio y a mí me entraba como una angustia existencial tremenda, no, yo no me quiero encerrar en una casa, yo no quiero hijos. Desde chiquita, nunca quise”.

¿Tan irreverente es Toty Rodríguez que hubiera participado de joven en ‘El Gran Hermano’? Su respuesta es tajante: “No, porque yo siempre fui muy discreta con mi vida privada. Mi vida personal a mí no me gusta que me la toquen. Compartir una casa con desconocidos no me hubiera gustado”.

Después de ‘El Gran Hermano’ (se termina a mediados de julio), Toty espera poder llevar a cabo sus proyectos de televisión social y volver al teatro (su pasión) con la  obra sobre migrantes Tres.

MUY PERSONAL
Nombre verdadero:
María Rosa Rodríguez Váscones.

Edad:
Adivínela, ella no la dice.

Operaciones:
Confiesa una liposucción (“estaba un poco gordita”) y un relleno de ácido hialurónico en las líneas alrededor de la boca para la expresión.

Trago:
Pone vodka en una botella con una raíz de gingseng y lo deja macerar.

Hijos, matrimonios:
Ni lo uno ni lo otro.

Cuidados:
Gimnasia pasiva.

Enamorada:
No actualmente.

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