Domingo 16 de marzo del 2003 Libros

El folclore criminalístico en la novela ‘Los Sangurimas’

Para EL UNIVERSO | Wilman Ordóñez

Centenario del maestro del relato

El folclorista Rodrigo Chávez González (conocido como Rodrigo de Triana) en  sus Estudios de idiosincrasia regional, en 1935,  afirmó que “la venganza es en nuestros campos una virtud y el derecho de matar es hasta protegido por la tradición”.

La literatura gestada por los escritores de la generación del 30, que basó muchas de sus obras en lo que llamamos folclorografía, permite analizar indicadores de la criminalística, que se manifiesta con mayor fuerza en la novela Los Sangurimas,  del  guayaquileño José de la Cuadra, de quien este año se conmemora el centenario de su nacimiento.

Abogado y sociólogo ocasional, De la Cuadra convivió con la comunidad montubia. No era un improvisado en el conocimiento de criminalidad rural. De ahí que su obra, pese a ser ficción, tenga estos rasgos y características.

La tragedia de esta novela gira en torno a Sangurima, un viejo de pensamiento mítico, supersticioso, adusto, incestuoso, criminal, ambicioso, mujeriego y comprador de la ley, que al valerse de su fundo y de su pacto con el diablo, conquista cuanto le apetece.

Don Nicasio al contar su historia como tantos otros patriarcas, disfruta de sus hazañas y  expone su idiosincrasia.

“Con los Sangurimas no se jugaba naiden”. “No aflojaban el machete ni pa dormir. Y por cualquier cosita, ¡vaina afuera!”. Recuerda que su padre, un gringo, fue muerto por su tío Sangurima “que se calentó”. “Y, mi mamá en cuanto se alzó de la cama, fue a ver a mi tío. Lo topó solo. Se acomodó bien. Le tiró un machetazo por la espalda y le abrió la cabeza como coco”.

En estas frases, que son parte del argumento, ya se cuece una historia folclórica del crimen, una historia de matanzas transmitida por generaciones y que está presente en toda la novela del escritor.

¿Forma de vida o pensamiento salvaje el que se expone en esta literatura?  En nuestro litoral, muchas leyendas reconstruyen ese pasado-presente de símbolos asesinos e imaginarios. De la Cuadra supo acercarse a ese folclore criminalístico que se recoge también  en la crónica roja de los medios de comunicación.


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