Lunes 22 de julio del 2002 El Gran Guayaquil

Policentro, un eje comercial pionero

Redactor | Gabriel Viteri

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Adultos, jóvenes y niños acuden diariamente al Policentro para pasar momentos agradables y recorrer los escaparates, donde se exhiben los zapatos y ropa de moda, electrodomésticos de diferentes marcas y otras mercaderías.

Los grandes centros comerciales son espacios que muestran la vida de las urbes.

Una gran vitrina, la primera de su clase creada en Guayaquil, es el Policentro, pionero de los centros comerciales y que marcó la pauta a seguir a empresarios, constructores y consumidores.

Inaugurado el 25 de julio de 1979, el Policentro prestaba servicio a las ciudadelas del norte, hoy está en el centro geográfico de la urbe y atiende a todos los barrios, por lo que se acuñó la frase: “Policentro... es Policentro”, que es una forma de decir que fue el primero y que sigue siendo a pesar de los años.

El inmueble, que costó 400 millones de sucres, está situado en las avenidas San Jorge y Plaza Dañín, cubre una superficie de 60 mil metros cuadrados, de los cuales 40 mil corresponden a la construcción, 7.500 a las áreas de servicio y 5.500 para el estacionamiento, con capacidad para aparcar 1.300 vehículos.

El auge petrolero a inicios de los años setenta tuvo su efecto en la multiplicación de negocios y el Policentro es uno de estos. Su mentalizador fue el inversionista italiano Lino Jemi, quien tuvo la colaboración de Enzo Ragni y de varios empresarios ecuatorianos.

Después del Policentro surgieron otros centros comerciales, ubicados en diversos sectores de la ciudad. Mencionamos algunos: Unicentro, Riocentro, Mall del Soll, Puntilla Mall, La Rotonda, etcétera, que le dan una nueva imagen a Guayaquil.

La realidad actual del Policentro la percibimos el viernes anterior, cuando recorrimos los pasillos y locales comerciales. Allí están a la mano, empresas telefónicas, supermercado. También se pueden encontrar zapatos, ropa casual, deportiva o para ocasiones especiales.

Además, almacenes de venta de electrodomésticos, computadoras y todo lo necesario para el hogar.

La cantidad y variedad de productos que se pueden ver en un solo lugar dio origen a la palabra vitrinear, acuñada por los primeros visitantes del Policentro, que llegaban primero a admirar las mercaderías antes de decidir qué objeto comprar.

Pese a los 22 años transcurridos desde su inauguración, el Policentro sigue joven, esto lo percibimos en la gran cantidad de vehículos estacionados, el moderno decorado de los locales y el incesante ir y venir de hombres y mujeres dan la sensación de vitalidad. Parece que la inauguración se realizó hace pocos días y no hace dos décadas.

Este lugar no es solamente para ver o comprar una diversidad de objetos en un ambiente climatizado y de moderna decoración, también es sitio de frecuentes exposiciones pictóricas, conciertos y otras expresiones culturales.

Además es propicio para encuentros de amigos como son Los Banqueros, grupo de prominentes hombres de la tercera edad, que se reúnen a partir de las 17h00 frente al restaurante El Dólar, para ponerse al día sobre cuestiones políticas, económicas, deportivas o simplemente charlar sobre la vida.

Antenor Yturralde dijo que las citas se realizan desde 1992. “No tenemos reglamento que nos obligue, solo nos une el sentimiento de la amistad sincera”. El Policentro guayaquileño es la suma de experiencia y juventud, de sueños y de trabajo.
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