Crítica: Luis Alberto Sigüenza, jazz Qartet en el Manso

Martes, 21 de Marzo, 2017 - 00h07
21 Mar 2017

Por Sergio Pérez

El Manso es sin duda el alojamiento más culturalmente alternativo de Guayaquil. Desde la comida vegetariana hasta los martes de jazz, el Manso es un rincón europeo en Guayaquil conducido por Ricardo Cevallos y atendido por la exótica belleza de Yuliana Ortiz, poetisa esmeraldeña y una hostess (anfitriona) de criterios muy independientes. Nada en el Manso es común y corriente.

Y así, el Quarteto de Luis Alberto Sigüenza en saxo, Miguel Gallardo en teclados, Juan Posso en batería y Fernando Alvarado en contrabajo empezó tocando el famoso estándar de jazz universal Speak no evil, de Wayne Shorter, destacando una batería sofisticada, de cadencia muy apretada en consonancia con el saxo alto de su líder Luis Sigüenza en leve disonancia, un teclado casi imperceptible sugiriendo una melodía neutra de toques progresivos, que dejaba establecida la autenticidad indiscutible del género.

Take the Coltrane, a continuación fue un swing percusivo a máxima velocidad y el saxo explorando varias posibilidades melódicas, para luego relajar el tempo y volver a subirlo, con excepción del saxo, y un despliegue virtuoso de Miguel Gallardo en teclados que, junto a un breve solo en batería, provocó eufóricos aplausos de un público conocedor. Ya con The way you look tonight de Duke Ellington fueron al jazz tradicional del siglo pasado, tocado con escobillas en batería, lo mejor del saxo y un contrabajo de “cool jazz” de Fernando Alvarado con mucha clase en versión soñadora hermosa, estableciendo una identidad también de jazz clásico. Feel like making love, a continuación, asociado a las interpretaciones famosas de Roberta Flack, fue una incursión al rythm and blues, lenta, parsimoniosa con un tratamiento abstracto tanto para la melodía como para la percusión y, sobre todo, un desarrollo virtuoso, exacto de Miguel Gallardo en teclados, reafirmando su trayectoria internacional en los Estados Unidos, cuna del jazz y Nueva York en particular. Lullaby of Birdland, estándar emblemático del género de George Shearing, fue un swing jazz con su línea melódica reconocible en saxo de inmediato, junto a Miguel Gallardo y Juan Posso y su considerable virtuosismo percusivo en diferentes velocidades, hasta la abstracción cada cual por su lado, para luego juntarse todos mostrando un notable dominio al improvisar libremente. Sin concesiones facilistas al público hicieron Yes or no, de Wayne Shorter, con estridencia abstracta en saxo a ratos y mucha velocidad percusiva, para luego interpretar el famoso estándar Take the A-Train, de Billy Strayhorn, escrito para Duke Ellington en 1939, y Blue Monk de Thelonius Monk que resultó el swing más rico de la noche con la sensualidad del saxo y el contrabajo a mediana velocidad. (O)

Crítica: Luis Alberto Sigüenza, jazz Qartet en el Manso
Cultura
2017-03-21T00:07:09-05:00
El Manso es sin duda el alojamiento más culturalmente alternativo de Guayaquil. Desde la comida vegetariana hasta los martes de jazz, el Manso es un rincón europeo en Guayaquil.
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