Escultores de San Antonio de Ibarra embellecen la madera

Mientras las manos sostienen un cincel y un combo, las piernas soportan el peso de troncos de cedro que los convierte en piezas únicas de decoración o colección.

Son los escultores de San Antonio de Ibarra quienes dicen ser los artistas ‘Herederos de la Escuela Quiteña’.

En la entrada de esta parroquia, ubicada al sur de la capital imbabureña se observan varios almacenes que ofertan objetos tallados en madera como animales, vajillas y cuadros.

Pero lo que más destacan son las esculturas religiosas en miniatura, tamaño real y retablos de hasta 14 metros.

Jorge Luis Villalba Terán, escultor, coleccionista de Cristos raros y coordinador del gremio de artesanos, relata que esta herencia llegó a San Antonio en 1884, de la mano del también escultor Daniel Reyes.

“Él (Reyes) fue considerado el mejor alumno de José Domingo Carrillo, el último gran escultor de la Escuela Quiteña”, explica Villalba.

Dice que Reyes enseñó a los pobladores el oficio del tallado, en el denominado Coliseo de Arte, por ello a la parroquia se la considera como la continuación de la Escuela Quiteña.

Villalba sintió afinidad por esta tarea a los 10 años. “Un tío me enseñó a tallar y a esculpir madera y con el pasar de los años he perfeccionado mi técnica”, comenta.

En el 2014, Villalba obtuvo el segundo lugar en el Taiwan International Wood Sculpture Competition, donde concursaron cerca de 70 países. Participó con la obra ‘Cristo de los bosques’, la cual demuestra el sufrimiento de Jesús. “El cuerpo está hacia adelante, eso impactó a los jueces. Cada gesto y músculo están tallados casi a la perfección”, dijo.

Jorge Villalba manifiesta que la materia prima con la que trabajan en San Antonio es extraída de los bosques de cedro de Intag (Imbabura).

Los ‘Herederos de la Escuela Quiteña’ están prestos a difundir entre los turistas nacionales y extranjeros cómo se hacen los tallados en madera.

Período
La Escuela Quiteña recopila las manifestaciones artísticas en la Real Audiencia de Quito, desde Pasto y Popayán (norte) hasta Piura y Cajamarca (sur) en la Intendencia de Trujillo, en la dominación española (1542-1824).

Esplendor
Su mayor esplendor fue entre los siglos XVII y XVIII. (I)

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