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El mundo del maquillaje teatral, visto desde tres especialistas

Al contrario de lo que algunos puedan pensar, el maquillaje para teatro no solo se trata de aplicar una base y sombras sobre el rostro. Expertos en la materia explican la importancia de este largo proceso con el que, a través de diversas técnicas, se logra la transformación de personas comunes en seres mágicos e incluso aterradores.

Antes que nada se deben establecer las diferencias del maquillaje para escenarios, indica Christian Bejarano, quien actualmente trabaja en el área de efectos especiales de Pinocho, obra de teatro que Jaime Tamariz estrenará el 14 de diciembre próximo.

Para las puestas en escena hay maquillajes de fantasía (coloridos o sobrios, habitualmente utilizados en presentaciones que solo requieran acentuar las facciones), de caracterización (que imitan rasgos faciales y características corporales) y de efectos especiales (en el que se usan prótesis).

Paola Colunga, quien desde hace cinco años se dedica al maquillaje de escena, refiere que para lograr la caracterización de un personaje se debe estar en constante comunicación con el director de la producción.

“El maquillador o el creador de los efectos especiales siempre debe conversar con el director, ambos deben estar de acuerdo y claros de la visión que se quiere lograr”, afirma Colunga, quien al culminar su ciclo en la docencia, decidió dedicarse a su pasión, el maquillaje teatral.

La maquillista ha colaborado en producciones de David Reinoso, Flor María Palomeque, Emerson Morocho y en obras como Caperucita, un espectáculo feroz, de Carlos Icaza.

Por otro lado, Bejarano, quien se especializa en el maquillaje de efectos especiales, refiere que la técnica que él ejecuta es un tanto más compleja que las otras. “Hay muchos factores al momento de crear un personaje. Hay que ver si las prótesis se pueden adaptar bien al tipo de cara y si el rostro del actor se adapta al personaje que uno está ideando”, indica el productor audiovisual, formado en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).

Bejarano, quien ha tomado seminarios de este tipo de maquillaje en Buenos Aires, Argentina, considera que el uso de prótesis faciales y corporales cada vez está tomando auge en el medio escénico, aunque cree que en el país hacen falta institutos dedicados a formar maquilladores para escenarios.

Con este planteamiento está de acuerdo María Fernanda Chacón, quien tiene certificado de maquillista profesional, pero que su formación para la cosmética de escena la ha adquirido con la experiencia diaria. “El maquillaje es un arte que se debe ir cultivando, es un factor importante dentro de una obra, yo diría que a través de él podemos llevar a otros mundos al espectador”, indica la mujer, quien también ha intervenido en producciones como Mago de oz, de Jaime Tamariz. (F)

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