José Antonio Gómez Iturralde: “No me siento viejo, sigo teniendo el espíritu joven”

Nos recibe en la intimidad de su hogar el pasado martes. Amablemente nos invita a pasar y nos cuenta que desde hace dos días está afectado con tos, pensó que se le iba a pasar enseguida, por ello no se tomó el té natural que acostumbra en estos casos. “Espero no contagiarla”, dice entre risas el escritor guayaquileño José Antonio Gómez Iturralde.

Mañana cumple 90 años y afirma no preocuparse por la edad. “Porque no me siento viejo, sigo teniendo el espíritu joven, sigo siendo curioso, sigo leyendo, sigo escribiendo”, dice.

Actualmente se desenvuelve como curador cultural del Club de la Unión. “Estoy encargado de las tradiciones de la biblioteca, trabajo todas las tardes en el lugar”, cuenta.

Además, indica que le hizo una propuesta al directorio para que auspicie la publicación de una colección de doce o catorce libros suyos, que serían como aporte del Club de la Unión al bicentenario de la independencia de Guayaquil. Se denominaría Colección Bicentenario.

La vida de Gómez Iturralde ha estado vinculada a los libros y a la historia, pero la ganadería y construcción han sido otras de sus actividades.

El escritor tuvo su paso por el Archivo Histórico del Guayas, en donde fue director catorce años. Comenta que además de levantar la institución, uno de sus objetivos fue acercar la historia de Guayaquil a la juventud, tras darse cuenta de que ignoraban del tema.

El excolumnista de este Diario, durante unos cuatro años, según recuerda, asevera que la historia de Guayaquil ha sido mal manejada.

“Ha sido tergiversada, silenciada, manipulada por historiadores fanáticos, provincialistas, no digo regionalistas porque yo soy regionalista, porque amo mi región, no porque odio a las demás...”, sostiene.

Autor de la obra Historias de Guayaquil, que fue presentado en diciembre del 2004, comenta que tiene un libro pendiente de escribir. Le falta unos dos capítulos, dice.

La obra será “no como lo hacen a los que les gusta relatar y citar nombres Fragua de Vulcano, Isabelita Morlás, esas son boberas, yo no soy relatista, a mí me gusta ver las consecuencias...”, apunta.

Revela que tiene un problema de duplicidad en la visión. “Para leer o escribir tengo que taparme cualquiera de los ojos, aunque veo bien indistintamente con los dos”, comparte el fundador del Socio Junior de Emelec cuando tenía 11 años.

Afirma no ser seguidor del fútbol. Le gusta la actitud de Emelec, pero también le simpatiza Barcelona.

Gómez Iturralde, quien se considera un aficionado de la historia y no un historiador, aclara que el único académico guayaquileño es Abel Romeo Castillo. Sostiene que su inclinación por la investigación histórica empezó en 1976. Gómez, una familia guayaquileña fue su primer libro.

Fanático del remo como deporte, narra que fue una casualidad dedicarse a la investigación histórica porque siempre pensó que podía escribir un libro, pero no de novelas románticas o policiales, pese a considerarlas interesantes. Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez, es uno de los que más le han gustado en el género novela o realismo mágico.

El escritor relata que un día reunido con sus sobrinos, en un almuerzo, empezaron a preguntar por los ‘viejos’ de la familia.

“Uno de ellos me dijo, él dice que no me dijo así, pero me dijo: “Oiga, tío, antes de que se muera, ¿por qué no escribe sobre la familia? Entonces me puse a investigar y encontré cosas muy interesantes”, relata.

El escritor aclara que en sus obras prefiere no hablar de personajes. “Yo no escribo sobre personajes, no me gusta porque de repente puede haber por ahí alguna ropa tendida que se va a sentir lastimado. Como me gusta decir la verdad, prefiero no hablar de personajes, así que ni me pidan escribir la biografía del presidente, tendría que empezar por aprender a insultar”, dice entre risas y revela que para el bicentenario de independencia de Guayaquil asistirá, aunque sea en silla de ruedas, al monumento de la Columna de los Próceres. (I)

No escribo sobre personajes, de repente puede haber por ahí alguna ropa tendida que se va a sentir lastimado. Así que ni me pidan escribir la biografía del presidente, tendría que empezar por aprender a insultar.

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