Largos viajes y faltas a clases por ver a Justin Bieber

Ángel Zambrano salió de Guayaquil a las 21:20 del pasado martes con sus hijas Estefanía, de 17 años, y Paula, de 13, más su sobrina María Paz Romo, también de 13.

El cuarteto llegó a Quito ayer a las 07:00 y luego de hospedarse y desayunar se trasladó a las afueras del hotel Marriott a monitorear a Bieber. “Son buenas estudiantes”, dijo Ángel justificando el delirio de las jóvenes. En tanto, Teresa Carchipulla, de 17 años, viajó el pasado lunes desde Pasaje con su madre y estará hasta el viernes.

Otra guayaquileña, Gabriela Valdez, tuvo que vender golosinas en el colegio para ahorrar. Ella está en casa de un tío, pero no todos tienen esa suerte. Muchos progenitores, además de gastar en la entrada, tienen que costear el hospedaje y la alimentación de sus hijas, ingresos nada despreciables para el sector hotelero.

Diego Utreras, director de la Asociación de Hoteles, dijo que alrededor de Bieber hubo gran expectativa y que los hoteles estaban casi copados, en especial los cercanos al estadio Olímpico, escenario del concierto, en La Mariscal (zona rosa) y cercanos al Marriott.

Los de lujo, primera y segunda categoría se ocuparon en un 90% y los módicos en un 80%, cuyo costo por habitación oscila entre $ 20 y $ 50.

La expectativa por la llegada de Bieber entre las Beliebers subió los ánimos. “De fuente confiable, porque uno de los padres (de las fans) trabaja en Migración, Justin llega a las 22:00 (de ayer), pasa a protocolo y se va en helicóptero al hotel”, dijo una de las jóvenes que estuvieron en el aeropuerto de Tababela a la espera del grupo de avanzada del cantante.

Mientras que los organizadores insistían en que Justin llegará horas antes del concierto.

Las seguidoras no pensaban en despegarse del hotel, entre ellas Mara Jaime, quien salió de Manta con dos amigas. Viajó a las 21:00 del martes y llegó a Quito a las 06:30 de ayer, y para justificar su inasistencia a clases dijo que se ‘inventará’ algo.

Génesis Barco, de 16 años (Guayaquil), en cambio, perderá tres días de clase, aunque como está con su padre y con su consentimiento no le preocupa nada. Para ella fue fácil adquirir el boleto con el dinero que le regalaron por sus 15 años. Otras como Andrea Cando, de 16, tuvieron que vender dulces, pulseras y otros productos para conseguir la entrada, y aunque no tenía dónde dormir, eso no le preocupaba. “Lo que sea por Justin Bieber”.

Mi hija es fanática de Justin Bieber y yo le apoyo. No se quiere mover ni para almorzar porque sueña con poder ver a su artista
Janina Rodas, mamá de una fan

Son buenas estudiantes; por eso hacemos este esfuerzo. Hemos viajado en bus desde Guayaquil y llegamos a las 07:00 a Quito
Ángel Zambrano, padre de una fan

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