Buenos Aires, Argentina, 14 de julio de 1920: a eso de las tres de la tarde, un fuerte viento comenzó a soplar desde la costa. Con el caer de la noche, el viento aún no había amainado. Coro, Venezuela, 2 de febrero de 1908: cuando terminó la fiesta, tras la medianoche, una fina lluvia sorprendió a los invitados.