Zaruma y nosotros

Miércoles, 20 de Septiembre, 2017 - 00h00
20 Sep 2017

La bella Zaruma se derrumba sobre sí misma en varios lugares. Los túneles de antiguas y recientes minas la han convertido en una especie de vasto hormiguero, que han hecho la tierra fofa, pronta a derrumbarse arrastrando edificaciones y todo lo que se encuentra arriba de las ocultas galerías.

La búsqueda del oro que guarda en sus entrañas ha atraído a miles de personas a lo largo de su historia y están agotando sus reservas. Muchos mineros arriesgaron y arriesgan su vida en un trabajo peligroso y casi siempre insalubre.

Desde afuera, desde el hermoso paisaje que contemplamos, con sus casas trepadas a la montaña, sus construcciones originales y alegres, no vemos lo que sucede en sus profundidades. Y el peligro que supone no solo para quienes están en los socavones sino también para quienes están en la superficie.

Zaruma, patrimonio cultural del Ecuador, es el espejo de lo que sucede en el país.

Tierra hermosa y esquilmada como las riquezas de un país pródigo en regiones, variedad de climas y de productos, fuentes de agua y petróleo. La avaricia de los que han ejercido el poder, la trama nefasta de corrupción cual socavón mina toda la sociedad y está a punto de hundirnos en la crisis económica y el desánimo. Muchas denuncias y pocas medidas reales que castiguen a los culpables que se soslayan en bailes, tuits, insultos y como si fuera poco amenazas de demandas judiciales a quienes presentan pruebas. Parece que no hay quien ponga un pare a tanta podredumbre.

Para recuperar la conciencia de la realidad, la pasión por vivir donde vivimos hay que comprender lo ocurrido, analizarlo con expertos que nos expliquen los alcances de los delitos cometidos desde la ley, no desde las ideologías políticas y la pena que realmente les corresponde. Tenemos que entender el pillaje al que nos han sometido en nuestras propias narices e indignarnos con fundamentos sólidos como una lección que nos permite reencontrarnos y reconstruirnos. Todo el país está en emergencia. Para no hundirnos en las cavernas trazadas por los ladrones, los ciudadanos debemos exigir que se recupere lo saqueado y rellenar con lo robado todos los huecos, sobre todo en lo social, para poder construir en tierra firme.

En el fango los mineros encuentran el oro. No hay que temer ensuciarse en la tarea de reconstrucción que es de todos. Y hay que rescatar, sacar a la luz el oro de comportamientos ciudadanos que son ejemplo de honradez y bien hacer. Hechos que se pueden ver y comprobar (cómo se comprueba la corrupción), que son luces y señales en el camino. Y buscarlos, sobre todo en los sectores populares, donde sin solidaridad no se puede vivir. Como la señora con 6 hijos, que encontró 2 niños abandonados en su puerta y los crio como propios. Como el adolescente que vio a una persona mayor que no podía cruzar la calle y la llevó hasta su casa, lo retaron por llegar tarde al colegio y llamaron a su representante. Como el cliente que devuelve el celular olvidado en un carrito de compras al despistado dueño en el supermercado. Como el vecino que le deja a la viuda sin trabajo un paquete de pan en la puerta y desaparece. Estamos llenos de buenas noticias y no hay que permitir que ladrones camuflados de servidores públicos nos den lecciones de honradez y ética. (O)

Zaruma y nosotros
La bella Zaruma se derrumba sobre sí misma en varios lugares. Los túneles de antiguas y recientes minas la han convertido en una especie de vasto hormiguero, que han hecho la tierra fofa, pronta a derrumbarse arrastrando edificaciones y todo lo que se encuentra arriba de las ocultas galerías.
2017-09-20T00:00:13-05:00
El Universo

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