La revolución

Martes, 12 de Septiembre, 2017 - 00h07
12 Sep 2017

Todo conduce a pensar que el fin de los revolucionarios no fue gobernarnos sino someternos, como los Castro hicieron con los cubanos, y lo mejor era dividirnos y confrontarnos en lo social y en lo político; incluso en lo familiar, para así destruirnos económicamente y hacernos dependientes de un sueldo miserable o de una ración indigna que provenga del Estado.

Existió bonanza petrolera, pero la ambición desmedida, la corrupción excesiva y el mal reparto del botín, desviaron de las directrices castristas y lanzaron al despropósito del despilfarro y el saqueo bajo el cuento de inversión en construcciones. Derrocharon el dinero sin priorizar la obra pública que en muchos de los casos son elefantes blancos, deteriorados y abandonados. Cuando se les acabó la plata, ya fue tarde para retomar las directrices castristas.

El pensamiento político de muchos que dicen ser izquierdistas consiste en que nadie debe tener más de lo que ya tiene; y si es demasiado, se lo debe disminuir, dándole a quien nada tiene. Con ese cuento confrontan al pobre con el rico y al rico con el Gobierno, hablando de equidad, que según ellos consiste en el reparto equitativo de la riqueza; y si no logran su objetivo, al rico lo convierten en delincuente, bajo la figura de enriquecimiento ilícito no justificado o evasión de impuestos. Así empezaron de arriba hacia abajo, es decir de la clase alta a la clase media, obligando a vender bienes y decomisando otros, hasta querer hacernos a todos solo de clase baja porque según ellos, el Estado es el que debe ser el único dueño de los bienes y solo quienes lo administran deben disfrutar de sus riquezas.

Opino que está claro que la izquierda esclaviza al pueblo, mientras que la derecha lo explota. Pero entre esclavo y explotado es mejor ser explotado porque como explotado se puede escoger al explotador, cambiar de explotador, incluso llegar a ser explotador; pero como esclavo no se puede cambiar de amo ni siquiera pensar en voz alta, peor llegar a ser amo.(O)

Pedro Chichande Ortega, abogado; Babahoyo, Los Ríos

La revolución
Cartas al Director
2017-09-12T00:07:50-05:00
Todo conduce a pensar que el fin de los revolucionarios no fue gobernarnos sino someternos, como los Castro hicieron con los cubanos, y lo mejor era dividirnos y confrontarnos en lo social y en lo político; incluso en lo familiar, para así destruirnos económicamente y hacernos dependientes de un sueldo miserable o de una ración indigna que provenga del Estado.
El Universo
Suscríbete y recibe más noticias directamente en tu correo
Entérese a primera hora de las noticias de Ecuador y del mundo