Disculpas aceptadas

Domingo, 13 de Agosto, 2017 - 00h07
13 Ago 2017

En Sigchos, el presidente ofreció disculpas a las comunidades indígenas por la construcción de escuelas del milenio sin atender la falta de acceso a estas.

Como con la mesa que no quedó puesta, la aceptación de la existencia de un problema es el primer paso a su solución. Aceptadas sus disculpas, presidente Moreno; manos a la obra para solucionar problemas heredados.

Las escuelas del milenio obedecen al síndrome faraónico, característica de los gobernantes autoritarios de todos los colores, siendo Mussolini el emblemático del mundo contemporáneo.

Una escuela del milenio cae de perlas para una fastuosa inauguración, movilizar aplaudidores profesionales para que hagan bulto, vitoreen y se luzcan en los publinoticieros que se reproducen hasta la saciedad. No importa si la escuela está equipada adecuadamente, aunque para la inauguración pueden traerse equipos prestados. Tampoco importa si los estudiantes tienen acceso razonable, sea a pie o por transporte público.

La población de Sigchos estaría mejor servida con una escuelita comunal. Pero reparar una escuelita no es una buena ocasión para un discurso rimbombante ni es material adecuado para videos propagandísticos.

Por extensión, las disculpas de Moreno abarcan a los pobladores de Ventanas, quienes en marzo 9, cuando el presidente fue a filmar un video promocional en el hospital Jaime Roldós, le reclamaron que el hospital no tenía medicinas y que lo que se aseveraba para las cámaras, que el quirófano estaba repotenciado, era mentira. Imperial, el presidente Correa amenazó a los pobladores con cerrar el hospital.

También disculpas a los agricultores de Guayas y Los Ríos, que sembraron para aprovechar el flamante trasvase Daule-Vinces, y no tienen agua. Pierden lo invertido, mejor hubiera sido no sembrar. La obra fue inaugurada en diciembre de 2015, gran ocasión para un discurso grandilocuente: el presidente Correa fustigó a los que criticaban el despilfarro de dineros públicos y dijo que en obras como esa está el ahorro nacional. Pero no se hicieron los canales de riego para aprovechar el agua del trasvase. Año y medio después, los ríos están secos, como mostró un reportaje de Ecuavisa del miércoles. Pero un canal de riego no es obra suficientemente monumental para justificar un discurso y un programa de pseudo “rendición de cuentas”.

El trasvase lo construyó Odebrecht, y aquí el complejo faraónico se encuentra con la otra gran motivación de las megaobras: el lleve en mano. La obra se firmó en 2012 por USD186 millones y finalmente costó casi el doble, USD352 millones, según denunció Plan V en febrero. La contrató en 2012 el titular de Senagua, Walter Solís. (¿Quién sabe dónde está Solís? La fiscal Diana Salazar quiere saber).

Ahora le toca al Estado emprender esas obras poco visibles que tornen útiles a los elefantes blancos. A los hospitales, equiparlos. Construir escuelas comunales y solucionar transporte a las del milenio. Los canales que no se hicieron cuestan solo USD30 millones (sin lleve). Obras de alto rendimiento social y económico, pero lastimosamente, de poca visibilidad y rendimiento político. El electorado prefiere al demagogo y no al juicioso.

A fin de cuentas, como dijo Churchill, la democracia es el peor sistema de gobierno… excepto todos los demás. (O)

Disculpas aceptadas
En Sigchos, el presidente ofreció disculpas a las comunidades indígenas por la construcción de escuelas del milenio sin atender la falta de acceso a estas.
2017-08-13T00:07:07-05:00
El Universo

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