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Columnistas

El calor permea el Litoral. La Sierra y el Oriente se llevan ilusiones por sus grietas abiertas; se destrozan caminos, se inundan cultivos; se muestra ‘el Ecuador que ya cambió... Leer más

Durante los primeros siete años de la revolución ciudadana en el poder, la única ancla, la grúa remolcadora de todas las victorias electorales de Alianza PAIS ha sido Rafael... Leer más

La expresión, muy usada en inglés, ahora será muy vivida en Estados Unidos con el arribo de Trump al poder. En español podría traducirse como raro, anormal, grotesco,... Leer más

Pocas sensaciones espirituales son tan espléndidas como la certidumbre.

Conocer la verdad, acertar en las previsiones, sentirse en el camino correcto hacia la... Leer más

Entre las varias cartas que me llegan cuando tengo el privilegio de escribir esta columna, se repite la misma pregunta: y ¿usted por quién votará?

No creo que tenga que... Leer más


Socialismo y riqueza

Muchos hablan de comunismo, capitalismo y socialismo sin siquiera entender lo que en realidad significan y lo peor es que ahora hasta ya hablan de socialismo del siglo XXI.

El comunismo es la abolición de la propiedad privada de los medios de producción sobre el trabajo y la eliminación de las clases sociales, es decir, concentración y disfrute de la riqueza solo en quienes administran el Estado, mientras el resto de la población es sometida y mantenida bajo raciones iguales e indignas que apenas le permite sobrevivir; en otras palabras, esclavitud. El capitalismo es el usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción, constituido en las relaciones empresariales vinculadas a las actividades de inversión, es decir, concentración de la riqueza en manos del Estado y de los inversionistas; en otras palabras, explotación. El socialismo que proviene del término sociedad, no es otra cosa que la asociación del comunismo con el capitalismo que se unen con la finalidad de producir para todos, puesto que el uno pone la mano de obra y el otro el capital y en donde la ganancia o utilidad depende del trabajo y la inversión; es decir, distribución de la riqueza entre el Estado, el que más trabaja y el que más invierte, incluso el trabajador puede ser también accionista de la empresa si parte de su ganancia la suma al capital, en otras palabras, es libertad y riqueza.(O)

Pedro Eusebio Chichande Ortega, abogado; Babahoyo, Los Ríos

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