Caricatura

8 de Diciembre, 2016
7 de Diciembre, 2016
6 de Diciembre, 2016
5 de Diciembre, 2016
4 de Diciembre, 2016

Columnistas

Quien caiga en sus garras será víctima de una experiencia dolorosa e implacable. Son por igual el reino de la mentira y la especulación que de la difamación. Y sacan a relucir... Leer más

Si alguien afirma que conoce el factor clave para ganar una elección, que ya sabe por qué votan los ciudadanos, probablemente está delirando o vendiendo un producto. Los... Leer más

La Real Academia Española (RAE) define “grande” como un prócer. A su vez, la palabra prócer se refiere a una persona de alta calidad o dignidad que contribuye al... Leer más

No por ser yo columnista deben estar de acuerdo conmigo quienes me leen. El 90% de quienes me escribieron me reprocha el no haber “celebrado” la muerte de Fidel Castro,... Leer más

El Gobierno insiste en la aprobación del Proyecto de Ley de Plusvalías, sin dar paso a un debate serio sobre esta y sin abrirse a la posibilidad de otras alternativas. Toca una... Leer más


11.000 aspirantes

El viernes último, la cola fuera del Centro de Convenciones Simón Bolívar, en Guayaquil, era enorme. Hombres y mujeres, carpeta en mano, esperaban para entregar la documentación que la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) solicitaba a quienes se habían inscrito como candidatos a llenar los 150 cupos para trabajar en la institución, que necesita contratar 146 agentes civiles, 3 inspectores y un supervisor de Tránsito. En el portal web de la ATM se habían inscrito 11.000 personas.

Los requisitos son: ser bachiller, tener entre 18 y 24 años, medir al menos 1,60 las mujeres y 1,68 los hombres, tener licencia de conducir, superar las pruebas, incluida la del polígrafo, y presentar exámenes médicos. Se trata, pues, de jóvenes cuya necesidad de conseguir un empleo estable los llevó incluso a permanecer fuera del Centro de Convenciones desde tempranas horas de la noche anterior.

Las colas para entregar carpetas y aspirar a encontrar trabajo no son nuevas, pero sí lo es el número de aspirantes que teniendo los requisitos básicos no han podido ni ir a la universidad, ni conseguir un trabajo remunerado. Ellos son el símbolo y las principales víctimas de una crisis, que se ha vuelto inocultable y de la que los aspirantes a gobernantes deben hablar y explicar concretamente, qué van a hacer para resolver este problema que afecta a miles de ecuatorianos. (O)

Suscríbete y recibe más noticias directamente en tu correo
Correo: