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Para adentro

Quizás la conclusión más profunda de las elecciones en Estados Unidos sea el duro cuestionamiento de los promotores de la globalización, de la era del conocimiento, del outsourcing, del proyecto de ver la tierra “plana” como diría uno de sus grandes panegíricos, Thomas Friedman. Trump desde el martes 8 de noviembre proyectó hacia adentro todos los miedos y las dudas sobre la realidad y el futuro en un cambio de era profundo y perturbador.

La mirada hacia adentro trajo consigo un electorado de “perdedores” que decidió castigar a los “ganadores” del proceso globalizador y, aunque el personaje electo sea profundamente contradictorio en su conducta, lo hicieron finalmente presidente de la nación más poderosa económica y militarmente a nivel mundial.

Trump desde el martes 8 de noviembre proyectó hacia adentro todos los miedos y las dudas sobre la realidad y el futuro en un cambio de era profundo y perturbador.

Se vienen tiempos duros para varios países cuyos habitantes han tenido que huir de su tierra buscando el sueño americano y desde ahí vía remesas oxigenar económicamente a sus familiares, al tiempo de dar municiones a sus presidentes para denostar contra el país anfitrión. Ahora serán los primeros en cuestionar las deportaciones masivas de duro impacto económico y de seguridad. Hay más de un millón de ecuatorianos en Nueva York, más de 15 millones de mexicanos cuyas remesas constituyen la segunda fuente de ingresos del país después del petróleo... y así otros países cuyos mandatarios fortalecieron el discurso antiestadounidense y que ahora le pedirán de rodillas que no expulse a sus compatriotas. Este modelo de aislamiento se prolongará en todo el mundo y, a pesar de que los 11 millones deportados prometidos en campaña ya se redujeron a 3 en la primera entrevista, claramente Trump estará por debajo del mayor deportador en la historia de Estados Unidos, que ha sido Barack Obama.

Vamos a ver una conversación más seria al interior de nuestros países y nuestras conciencias. Estaremos cuestionando: ¿por qué mil millones de seres humanos no viven en los lugares donde nacieron? ¿Por qué tuvieron que huir? ¿Qué condiciones contrarias se desarrollaron para que vieran a América solo con ojos de nostalgia? Estas son cuestiones en las que Trump sin quererlo nos verá forzados a resolver. Los políticos deberán huir de los simplismos. De los lugares comunes, de las afirmaciones machaconas contra el país anfitrión grandemente beneficiado por los inmigrantes de paso, pero ahora con el malestar en las urnas se verá obligado a tomar medidas populistas para agradar al “soberano”.

Vamos a dejar de mirar la vida en la vida de los demás. Vamos a necesitar ser nosotros mucho más que los pretextos que nos han privado de vivir con dignidad en los lugares donde nacimos. Seremos más duros e implacables contra quienes se llenan la boca de pueblo mientras vomitan por millones a sus conciudadanos a vivir una cultura diferente. Es el tiempo de la madurez. Esto que parece catastrófico, quizás traiga consigo el fin de la eterna adolescencia de culpar a otros de nuestros males propios.

Vamos a mirarnos hacia adentro con mucho mayor rigor y eso no es poco para millones de adolescentes perpetuos. (O)

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