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Columnistas

Por: Fernando Gutiérrez Vera

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El panorama electoral hoy

Un extraño fenómeno de mutuo bloque político parecen enfrentar las tres candidaturas de la oposición con mayores posibilidades electorales. De acuerdo con las encuestas serias a las que se puede tener acceso, Lasso, Viteri y Moncayo se quitan votos entre sí, se ponen límites mutuos y se disputan un segmento de los votantes que no parece crecer. Como contraparte, la candidatura de Lenin Moreno se muestra relativamente inmune a los movimientos opositores, lo cual significa que arranca la campaña con una intención de voto estable.

Tomo para el análisis encuestas realizadas a mediados de octubre en Quito y Guayaquil y asumo, de modo algo arbitrario, proyecciones sobre la Sierra y la Costa.

La candidatura de Guillermo Lasso, la de mayor recorrido político de las tres, parece sitiada en Guayaquil por Cynthia Viteri y en Quito por Paco Moncayo. Los datos muestran que Viteri le golpeó severamente en Guayaquil y por extensión quizá en los distritos electorales donde el PSC y Madera de Guerrero tienen presencia. A ese primer golpe se sumó un segundo: el de Moncayo en Quito. El candidato de la ID trepó en la capital a costa de Lasso y no de Moreno como se pensaba. Lasso está segundo en Quito, muy por encima de Viteri, ligeramente por sobre Moncayo, y muy atrás de Moreno. A pesar de los dos golpes, la de Lasso sigue siendo la candidatura opositora más equilibrada en términos regionales.

Cynthia Viteri, mientras tanto, muestra una fortaleza en Guayaquil y una gran debilidad en Quito. En el Puerto Principal las intenciones de voto a su favor casi duplican a las de Lasso, se acercan a las de Moreno y están muy, pero muy por encima de las de Moncayo. Su candidatura tiene un sesgo regional difícil de remontar.

Lo mismo ocurre con Moncayo, pero a la inversa: se muestra con relativa fortaleza electoral en Quito, pero con una presencia insignificante en Guayaquil. En la capital, el general está muy por encima de Viteri, ligeramente por debajo de Lasso y muy atrás de Moreno. Moncayo tendrá que hacer un esfuerzo inmenso, como Viteri, para superar los sesgos regionales.

Moreno, en cambio, se muestra inmune a los movimientos erráticos de los opositores. En las dos ciudades está por encima de sus rivales, con una intención de voto bastante homogénea, pero distante del umbral del 40% que le podría llevar a un triunfo en primera vuelta.

Algunos datos relevantes de las mismas encuestas son los siguientes: hay una caja negra electoral porque casi la mitad de los votantes no ha decidido aún por quién hacerlo. El pesimismo reinante entre los electores sobre el futuro del país no parece un factor que favorezca a los opositores. Los votantes están claros que cualquiera sea el resultado, el futuro se pinta oscuro. De los cuatro candidatos mencionados, Moreno tiene mejor imagen en las dos ciudades, lo que juega a su favor.

Los bloqueos opositores muestran la riesgosa estrategia de la derecha de ir dividida a estas elecciones, con una disputa agria e irracional por el liderazgo de la tendencia, y una socialdemocracia en reconstitución y sin una identidad clara en un escenario menos polarizado por la presencia edulcorada del correísmo a través del bueno de Moreno.

Nada está dicho todavía, pero hay tendencias muy claras con las que arranca la campaña. (O)

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