Caricatura

6 de Diciembre, 2016
5 de Diciembre, 2016
4 de Diciembre, 2016
3 de Diciembre, 2016
2 de Diciembre, 2016

Columnistas

Cuán decisivas habrán sido las revelaciones del gran saqueo de Petroecuador en la caída de las preferencias electorales del binomio oficial, y cuán angustiados deben estar casa... Leer más

Sergio Tobón visitó Guayaquil, invitado por el Centro de Investigaciones y Servicios Educativos de la Escuela Politécnica del Litoral. Impartió dos talleres: ‘Cómo desarrollar... Leer más

Les he contado más de una vez que soy la reina del despiste. Mi capacidad de “hablar piedras”, como decía papá, y de meter la pata parece ser inagotable. Por si fuera poco,... Leer más

La muerte de Fidel Castro deja a la izquierda latinoamericana ante el inevitable desafío de repensarse y desarrollar una identidad política más allá de la revolución y el... Leer más

En la década del sesenta los negros en Cuba vivían en condiciones infrahumanas. El influjo de Estados Unidos reproducía sus prejuicios raciales y diferencias sociales en la... Leer más

La suspensión de Venezuela en su calidad de Miembro Pleno del Mercosur, acordada por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, la semana pasada; y, el cuestionamiento del Gobierno... Leer más


Desprestigio electoral

Luego de lo ocurrido en el tercer y último debate presidencial en Estados Unidos, todo el mundo espera con ansias el 8 de noviembre próximo, día en el que finalmente los norteamericanos tomarán la decisión sobre quién debe ir a la Casa Blanca.

Será a partir de esa fecha que podremos analizar cómo ha tomado la sociedad estadounidense los hechos y dichos inéditos ocurridos durante la campaña, principalmente los del candidato Donald Trump.

El multimillonario ha sido un aspirante a la Presidencia que nunca antes se había visto ni deseado. Su personalidad, tan similar a la de un individuo en un programa de entretenimiento por televisión, ha hecho que muchos no lo tomen con seriedad y por tal, no se alarman por la gravedad de cosas que ha dicho.

Para quienes sí han escuchado detenidamente a Trump, sería imposible considerarlo como el próximo presidente, dado que su falta de conocimiento y experiencia hace que no tenga ideas claras para la política y economía del país más poderoso del mundo. Incluso, muchos de sus partidarios han perdido la esperanza de una victoria. El desprecio público que ha manifestado ante musulmanes, mexicanos e incluso contra las mujeres le ha costado caro en su sueño por ser presidente. Todas sus carencias se han hecho más evidentes gracias a su experimentada rival, Hillary Clinton.

En el último debate llegó al punto de elogiar a líderes autoritarios como el ruso Vladimir Putin y el sirio Bashar al-Asad, al considerarlos “más inteligentes” en cuanto al desarme nuclear, olvidando completamente los recientes movimientos militares de Rusia. En su otra mano, cuestiona las alianzas que tiene EE.UU. con importantes democracias mundiales. Para este debate aprendió que no debía repetir algunas cosas (por las cuales recibió críticas), como, por ejemplo, la amenaza de meter en prisión a Clinton o con ironía tratar el tema de pago de impuestos.

Algo que nunca se había escuchado en una democracia tan sólida como la estadounidense fue la advertencia que dejó Trump en el último debate. Manifestó, entre otras cosas, que “las elecciones están arregladas” y que no sabe si respetará el resultado, pues lo mirará en su debido momento. Esta irresponsable afirmación es una invitación al caos después de las elecciones y para la gobernabilidad del país en el traspaso del poder. Continuó su discurso con la idea de “cambiar a los políticos de siempre” y en criticar nuevamente a los medios de comunicación llamándolos ‘deshonestos’, ‘corruptos’ y “que ha envenenado las mentes de los votantes”.

Las amenazas, ideas y pensamientos de Trump son comunes en otros tipos de países donde la democracia realmente se cuestiona y los poderes estatales están bajo dirección de un líder. ¿Hay similitudes con algunos de los miembros del “socialismo del siglo XXI”? Posiblemente sí, sin embargo, he encontrado una diferencia importante para los momentos electorales: la compaña de Trump se pagó con su bolsillo, mientras que en estos otros países se duda de dónde sale el dinero. (O)

 

El multimillonario ha sido un aspirante a la Presidencia que nunca antes se había visto ni deseado. Su personalidad, tan similar a la de un individuo en un programa de entretenimiento por televisión, ha hecho que muchos no lo tomen con seriedad y por tal, no se alarman por la gravedad de cosas que ha dicho.

 

Suscríbete y recibe más noticias directamente en tu correo
Correo: