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Columnistas

El calor permea el Litoral. La Sierra y el Oriente se llevan ilusiones por sus grietas abiertas; se destrozan caminos, se inundan cultivos; se muestra ‘el Ecuador que ya cambió... Leer más

Durante los primeros siete años de la revolución ciudadana en el poder, la única ancla, la grúa remolcadora de todas las victorias electorales de Alianza PAIS ha sido Rafael... Leer más

La expresión, muy usada en inglés, ahora será muy vivida en Estados Unidos con el arribo de Trump al poder. En español podría traducirse como raro, anormal, grotesco,... Leer más

Pocas sensaciones espirituales son tan espléndidas como la certidumbre.

Conocer la verdad, acertar en las previsiones, sentirse en el camino correcto hacia la... Leer más

Entre las varias cartas que me llegan cuando tengo el privilegio de escribir esta columna, se repite la misma pregunta: y ¿usted por quién votará?

No creo que tenga que... Leer más


Reto académico

A partir de hoy, y después de una etapa de intervención, la Universidad de Guayaquil tiene nuevo rector. Es de esperar que también se inicie una nueva manera de entender el quehacer universitario.

Se ha dicho que en el tiempo de la intervención se atendieron los problemas de adecuación física y de equipamiento, se aumentó el número de maestros con títulos de posgrado y hubo revisión curricular; eso está muy bien, pero el reto es subir el nivel académico de la universidad, lo cual no está garantizado por el número de magísteres y Ph.D. que integren el personal docente.

Falta ver lo que realmente sucede en el aula y la capacidad pedagógica de los docentes para motivar y exigir a los estudiantes y cómo se realiza la investigación que debe enriquecer lo académico. Será necesario también trabajar con los docentes para compartir la política formativa de la universidad, esa que va más allá de lo que textualmente marcan el currículo y el programa y tiene que ver con el tipo de profesional que se quiere formar y la conciencia ética que guiará su trabajo. Y para eso, el testimonio es el mejor de los métodos.

Los centros educativos de sostenida calidad dejan una huella que permite identificar y confiar en sus graduados y esa es la mejor evaluación, la que no está en las estadísticas, ni en los números, pero es la más importante. Ojalá, llegar a eso, sea el nuevo reto de la Universidad de Guayaquil. (O)

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