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Fama de La Megan

¡Qué envidia de “La Megan”, aún no cumple los 3 añitos y ya bate el récord de popularidad al salir en la tele cada cinco minutos! Y pensar que había unos irresponsables que no querían que naciera, pero felizmente triunfaron la revolución y la democracia, y “La Megan” vio la luz justo el día en que se evitó un magnicidio.

No han corrido la misma suerte las secuestradas niñas taromenanes, producto de la masacre de marzo en el Yasuní. Un curita llamado Miguel Ángel Cabodevilla quiso publicar sus fotografías con rostro pixelado en su libro Una tragedia ocultada y fue inmediatamente impedido por orden de una jueza y solicitado por el defensor del Pueblo. La requisa fue abucheada y adornada –no se sabe por qué– con gritos de ‘fascistas, fascistas’, como que aquí también habría aparecido o pudiese aparecer en los próximos días y con nombramiento un enano venenoso (Joseph Goebbels) como en los tiempos de Hitler. Según se escucha, el defensor ha reculado y dicho que se publique el libro, pero eliminando las fotografías, difícil pero no imposible. Pero ahora, ¿cómo elimina a “La Megan”, infinitamente más publicitada que las taromenanes? Parece que Cabodevilla, Milagros Aguirre y Massimo De Marchi –autores del libro– no recordaron que en estos tiempos está vedado hablar de ‘no contactados’ y peor decir que existen. Los futuros depredadores dijeron que no asoman, y punto. Los matados y secuestrados son una especie de duendes, y punto. Qué desigualdades tiene la vida: “La Megan” con 3 añitos y qué millonarios festejos, los ‘no contactados’ sin saber dónde esconderse y yo, con 100 añitos, ni una tarjeta y peor, una cuñita cada 5 minutos.

Carlos Mosquera Benalcázar, médico especialista en Cirugía Plástica, Quito

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