Nuria y Vicente, 2 historias en la venta de uniformes en Guayaquil

Viernes, 21 de Abril, 2017 - 00h00
21 Abr 2017

Nuria Espinoza recuerda que tenía seis años cuando, junto con sus hermanos, ayudaba a sus padres, César Espinoza y Melania Valladares, a vender corbatas y medias en uno de los tendidos en la esquina de 6 de Marzo y 10 de Agosto.

Con la regeneración urbana, cuenta, pasaron a ocupar puestos de 1 x 1. Luego vino el desalojo y debieron formalizar la venta de uniformes escolares. Esta actividad, desarrollada desde pequeña, le ha permitido a Nuria conocer el vaivén del comercio en los alrededores del Mercado Central.

Por eso, sentada en una silla, en la esquina de Sucre y 6 de Marzo, cuenta sus vivencias sin despegar la mirada de la mercadería que oferta. Pero ya no está en un puesto informal, sino dirigiendo al personal que atiende en el local de bordados y confecciones que lleva su nombre. En exhibición tiene una variedad de uniformes de unos treinta colegios fiscales.

“Venga, mi amor, qué desea, medias, zapatos, dígame nomás”, repite Nuria, y comenta que ante el adelanto del inicio de clases empezó a confeccionar desde febrero uniformes para exhibirlos en marzo. En stock cuenta con unos 30 mil uniformes.

Nuria dice que al confeccionar los uniformes en su taller le permite bajar los costos. Faldas plizadas a cuadros, camisetas polos, pantalones color azul y kaki, chompas, calentadores, medias, shorts, faldas pantalones son parte de la variedad.

Señala que el negocio de venta de uniformes, que fue el sustento de sus padres y que espera sea de sus futuros nietos algún día, representa toda una vida de sacrificio.

Lo mismo dice Vicente Tigua, quien tiene un local de venta de uniformes desde hace 12 años en el sector de 6 de Marzo entre Sucre y Colón. Pero sus inicios como comerciante fueron hace 25. En este sector era un vendedor ambulante de ropa de bautizo y licras.

Contaba con 17 años cuando empezó a trabajar. Tenía un puesto en la calle 10 de Agosto. Poco a poco, con esfuerzo, fue progresando. Para él es una bendición contar ahora con el local de novedades Lady, en el que trabaja con su esposa. Ahí, desde marzo, surtió más sus perchas y contrató personal para dar mejor atención.

“Aún están bajas las ventas”, dice, y añade que para atraer al cliente obsequia bolsillos, corbatas y un cuarto de medias al cliente que tiene un gasto de 50 dólares. (I)

Nuria y Vicente, 2 historias en la venta de uniformes en Guayaquil
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2017-04-21T00:00:09-05:00
Comerciantes siguen legado de padres en labor de proveer vestimenta estudiantil.
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