Quemas de monigotes después de diciembre

Faltan solamente pocas semanas para las fiestas de Navidad y de fin de año. A través de esta carta me gustaría pedir que la quema de los años viejos en Guayaquil sea siempre el día indicado, el 31 de diciembre, y no más.

Es molestia tener que soportar el ruido de las camaretas, los torpedos y demás juegos artificiales todo el mes de diciembre y, de paso, en enero.

Es una falta de respeto hacer ruido, humaredas; perjudican al medio ambiente, aunque ciertas personas lo vean como la novedad, y hasta como turístico visitar las calles donde exponen los monigotes gigantes y después ver que los quemen en el mes de enero.

Sin embargo, para los que vivimos por estos sectores resulta estresante el ruido, la bulla, en todo aspecto de la gente, los vendedores informales, los motores de carros, los pitos de los vehículos, la música a alto volumen, etcétera. Creen que lo único que nos quedaría es acostumbrarnos. ¡Dios mío!

¡Por favor, que esto suceda solo en diciembre! ¿Por qué dar más días a las quemas de los monigotes? Tener que comenzar el año con más humo, bulla, no es posible solo porque alguien se quedó dormido, o porque se emborrachó, porque llovió, porque mejor esperará al 6 de enero para el Día de Reyes, porque le dio la gana, o porque se les asignó una fecha límite para quemar su muñeco después del 31 de diciembre. Autoridades pertinentes, las fiestas de Navidad y fin de año son en diciembre. Aprendamos a vivir en paz y con respeto. (O)

Héctor Cevallos, Guayaquil

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