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12 horas y media de viaje y ya está en Guayaquil el Cristo del Consuelo

La corona de espinas en la cabeza, el rostro de perfil, las costillas pronunciadas sobre el abdomen, los músculos de las pantorrillas, los pliegues de la planta de los pies, la huella del agujero en la zona de las costillas... Eran detalles de una imponente estructura, de color oro verdoso y sin brazos, que iba en un tráiler que cubría la ruta Quito-Guayaquil.

A las 15:30 de ayer, luego de doce horas y media de recorrido, llegó la imagen, de 15 metros de altura y 17 toneladas, al sector del Cisne 2, ante la admiración de quienes estaban en ventanas y balcones, de aquellos que caminaban o circulaban en bicicleta o tricimoto.

La emoción de algunos de ellos los motivó a acercarse, fotografiarla y tocar los pies de bronce. Con dos golpes suaves en los talones, Roberto Villamar pidió por la salud de su esposa que padece diabetes y por el bienestar de su familia.

“Es una obra magnífica para los habitantes cristianos católicos. Nos llena de felicidad y paz”, expresó Villamar, quien aseguró que participa de la procesión del Cristo del Consuelo desde que tiene memoria.

El Cisne 2 es el nuevo destino de la caminata, que por más de 50 años ha salido de Lizardo García y la A, donde queda el santuario de aquella advocación de Jesús.

Con la escultura llegó su autor, el artista Nixon Córdova, quien expresó estar satisfecho con la obra. “Fue un trabajo arduo, extenuante, pero muy gratificante hacerlo, por lo que simboliza y representa para Guayaquil”, sostuvo él, quien durante el viaje estuvo acompañado por su hijo de 12 años.

El adolescente fue quien lo motivó el jueves a viajar, ya que por una dolencia estomacal (gastritis) estaba indispuesto de salud, contó Córdova.

El desmontaje de la estructura del tráiler al templete, con una grúa, tomaría unas cinco horas. Y desde hoy se empezarían a soldar los brazos a la imagen católica. En total tomarán tres semanas la colocación de la escultura en la cruz y las obras civiles de los alrededores del templete, afirmó Córdova.

La escultura salió a las 21:00 del jueves desde Puengasí, nororiente de Quito. Pasada la medianoche llegaron a Tandapi, donde pernoctaron durante cinco horas y aún con el cielo oscuro, a las 05:00, retomaron luego su marcha hacia la Perla del Pacífico. Avanzaban a 60 kilómetros por hora. A la provincia del Guayas, por la carretera del cantón El Empalme, llegaron pasadas las 10:30.

Siguieron por la vía que une a los cantones Balzar, Palestina, Santa Lucía, Daule y Guayaquil. En el camino, vendedores informales y habitantes quedaban maravillados por el Cristo. La mayoría desconocía que era el Cristo del Consuelo.

Ya en Guayaquil, los conductores de los tráileres bajaban la velocidad en el suburbio, en la calle Portete, la 29, García Goyena, entre otras, por temor a tocar el cableado aéreo.

El 17 de diciembre será la inauguración, pero la obra estaría lista tres días antes, estimó Córdova que demandó de dos años para plasmar en gigante a un ícono de la fe de los guayaquileños católicos. (I)

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