Pescador muere y otros dos quedan heridos por impacto

Centenares de personas, en su mayoría pescadores, se volcaron a la playa de Crucita la mañana de ayer. Eran las 09:30 y una lancha guardacostas traía el cuerpo inerte de Wilmer Verduga Véliz, de 44 años, quien falleció presuntamente luego de que la lancha Dimas Jesús fuera impactada –frente a las costas de este balneario–, supuestamente por una embarcación mayor.

Esa fue la primera información que tuvieron las autoridades de Crucita. Antonio Reyna, teniente político de este balneario portovejense, señaló que aparentemente una embarcación golpeó a la lancha de los pescadores residentes en este balneario.

Los heridos fueron Luis I.D. y Jean Q.V., quienes presentaban lesiones que aparentemente no representaban riesgos a sus organismos.

Ramón Torres, presidente de la Asociación de Pescadores Arena y Mar de Crucita, indicó que pescadores que estaban cerca del lugar donde se produjo el incidente lograron rescatar el cuerpo del fallecido y a las dos personas heridas, a una de las cuales le habían perdido el rastro, pero que a los pocos minutos lograron hallarlo y también brindarle la ayuda inmediata en altamar.

Torres indicó que el incidente debe ser investigado, pues era la primera vez que un accidente cobra la vida de un pescador. “Dicen que –tras el impacto de naves–, se enredó en un cabo y se ahogó, pero hay que esperar a que los compañeros nos den otra explicación”, dijo el dirigente pesquero.

Irma Mero, cuñada de Verduga, señaló que los tres pescadores habían salido a faena el lunes cerca de las 11:00 y que su retorno estaba previsto para ayer, a las 09:00, es decir que el presunto impacto con un navío grande se produjo cuando retornaban de la jornada.

Indicó que Verduga es oriundo de El Carmen, y que con su hermana no dejó herederos, pero sí tenía descendencia de un compromiso anterior.

El temor por los accidentes en altamar genera problemas entre los pescadores. Héctor Delgado dijo que la vida en el mar es muy difícil, pues asegura que nunca los barcos grandes se percatan de las lanchas. “Ni porque se echa gasolina los barcos se alejan de nuestro paso… el problema es que a nosotros nadie nos escucha”, manifestó con impotencia Delgado, quien ya dejó sus faenas pesqueras hace poco. (I)

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