Con el ‘viernes negro’ se espera activar comercio

A un mes de la Nochebuena y a un día del Black Friday (“viernes negro”), pocos usuarios entran y salen de los diferentes locales comerciales ubicados en el centro de Guayaquil.

Y los que visitan los almacenes se dedican a preguntar precios de los artefactos, artículos y juguetes que esperan regalar, o autorregalar, en esta Navidad.

Luis, por ejemplo, visitó varios locales de electrodomésticos para preguntar el costo de un televisor LED de 50 pulgadas 4K (Ultra Alta Definición), porque quiere aprovechar los descuentos del “viernes negro” para comprar uno.

Sin embargo, dijo que no todos los negocios tenían entre sus perchas artículos con los descuentos esperados. Ese televisor lo cotizó entre $ 995 y $ 1.250 al contado, dependiendo de la marca. A crédito, sostuvo, superaba los $ 1.700.

“Voy a esperar que llegue el viernes para ver todas las opciones; ese es el regalo que nos vamos a dar como familia por estas navidades”, dijo Luis.

José y su esposa ayer también aprovecharon para buscar los juguetes para sus tres hijos, dos niñas y un niño. Recorrieron un sinnúmero de locales del sector de la Bahía, pero no los satisfizo las ofertas que allí había; hasta que al final ingresaron a una juguetería y compraron dos muñecas a un precio aproximado de 30 dólares cada una y un carro grande.

“Nos vinimos hoy porque estamos seguros de que después no habrá cómo poner un pie en este local y no podremos comprar lo que queremos”, dijo José, a quien después de pagar por los obsequios le sobrevinieron dos preocupaciones: cómo llegar a casa sin que sus hijos vean los obsequios y dónde guardarlos hasta el 25 de diciembre.

Otros usuarios recorrieron los locales con un cuaderno y una pluma en la mano, para anotar precios y hacer cálculos. “Con mi esposa hemos destinado una parte del decimocuarto sueldo para comprar los regalos y ropa para las fiestas y no queremos superar ese monto”, dijo el cliente de una tienda de ropa que atraía a los usuarios obsequiándoles un globo negro con un porcentaje de descuento impreso en él.

En la Bahía no les entregan globos a los clientes, pero los empleados de los negocios suelen caminar con ellos varios metros, mientras que en cuestión de segundos le sueltan un sinnúmero de ofertas, tratando de convencerlos.

“Todavía está un poco flojo, esperemos que con el pasar de los días y la cercanía de la Navidad todo cambie; por ahora la mayoría de gente mira los precios y se va; lo bueno es cuando vengan a comprar, ahí hay que estar pilas”, indicó Alberto, comerciante. (I)

Te recomendamos estas noticias

Suscríbete y recibe más noticias directamente en tu correo
Correo: