La palabra diaria

Poderosas corrientes del amor sanador de Dios fluyen en mí ahora.

Curación
Si un ser querido o yo enfrentamos un reto de salud, el amor sanador de Dios es la respuesta. A pesar de lo que las apariencias puedan sugerir, el poder milagroso de la fe ya está en acción. Si por medio de la oración Dios me dirige a ir a un médico, lo hago. Dios me ama y tiene un plan para mí que incluye una vida feliz y saludable. Así que en vez de enfocar mi atención en lo que pueda estar mal en mi mente o cuerpo, la concentro en la vida divina en mí. Estoy rodeado por el amor de Dios y envuelto en su abrazo. Yo soy sano y estoy bien en alma, mente y cuerpo. La vida revitalizadora de Dios fluye en y por medio de cada célula y órgano de mi cuerpo. Yo soy vibrante, saludable y fuerte. ¡Gracias, Dios!

Proverbios 4:22
Ellas son vida para quienes las hallan; son la medicina para todo su cuerpo”. (F)

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