Dos ingenieros montan árbol navideño con 18 mil luces led

Una grúa levanta, por separado, varias estructuras de forma circular, forradas con una capa sintética de color verde y decoradas con estrellas, con bolas rojizas y plateadas. Cada pieza se instala una encima de otra y así toma forma el árbol navideño del malecón Simón Bolívar, uno de los atractivos en esta época antes de la Navidad.

Ahí, detrás de un equipo de ocho obreros que sueldan las partes del árbol, de diez decoradores e igual número de electricistas, dos ingenieros dirigen el montaje de la estructura de 20 metros diseñada por Gisella Montesdeoca.

A las 20:00 del lunes 14, Jonathan Gómez, jefe de operaciones de la Fundación Malecón 2000, y Jorge Durán, contratista encargado y fabricante de la estructura de metal del árbol iniciaron la instalación.

Este atractivo se inaugurará el último fin de semana de este mes y permanecerá hasta el 6 de enero del próximo año.

Ambos supervisan minuciosamente que las estructuras queden compactadas durante la colocación de las piezas.

Mientras eso ocurre, tanto Gómez como Durán comentan que el Malecón es uno de sus sitios preferidos para recorrer en la época navideña.

Y es que este sitio se vuelve un lugar de ensueño por el árbol (tiene 5 mil guirnaldas, más de 18 mil luces led, 100 estrellas), la miniciudad de fantasía y el pesebre que se colocan.

Según Durán, de 55 años, la estructura del árbol se subdivide en cuatro partes. En la base, el diámetro ocupa 9,5 metros.

Gómez, a quien en esta fecha le gusta reunirse con sus tres hijos y esposa a compartir chocolate caliente, cita que la Fundación observa cada detalle del proceso de montaje.

Por eso, en la zona donde se levanta el árbol se ponen vigas que soporten el peso de 10 toneladas que tiene la estructura. Hay un transformador de 150 kilovatios para las luces que se encenderán desde las 18:00.

Esa noche de lunes, alejado de su oficina y bajo una superluna, Gómez cuenta emocionado que le gusta ver el rostro de las familias en el conteo regresivo para encender el árbol.

Cuenta que en su casa y en la oficina de la Fundación rezan la novena y asisten a misa.

Durán, padre de tres hijos, recuerda haber aportado con sus estructuras metálicas en varios rincones de la urbe como los pasos peatonales de la zona exterior del aeropuerto y pasamanos en los alrededores de la rueda gigante La Perla, en el Malecón. (I)

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