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Donald Trump llegará a la Casa Blanca con una catarata de litigios a cuestas

Donald Trump asumirá la presidencia de Estados Unidos enfrentando una catarata de litigios que podría reducir su capacidad para gobernar después de la conmoción que produjo su elección esta semana.

Mientras el recién electo presidente visitaba la Casa Blanca y el Capitolio el jueves, en la costa opuesta del país, sus abogados comparecían ante un tribunal de California lidiando contra una serie de evidencias e instrucciones jurídicas en un proceso por fraude en la ya extinta Universidad Trump acusada de estafar a sus estudiantes.

En la campaña electoral Trump había menospreciado al juez del caso, Gonzalo Curiel, como un "mexicano" que no podía fallar con imparcialidad a causa de su origen a pesar de haber nacido en el país y por ser alguien que "odia", pero ahora los abogados de Trump quieren que tales declaraciones sean excluidas como prueba.

El juicio comienza en 18 días, lo que significa que Trump podría ser juramentado como testigo en el caso mucho antes de que sea juramentado como presidente de Estados Unidos, el 20 de enero próximo.

Catarata legal

En Nueva York, el Fiscal General del Estado, Eric Schneiderman, también puso en marcha un procedimiento contra la Universidad Trump. El magnate inmobiliario, acostumbrado a las batallas legales y blanco de muchos enemigos en los negocios, también lleva a cuestas los cargos de difamación presentados por un consultor político y una queja de un oponente que afirma haber sido atacado a los pies de la Torre Trump.

Luego está su auditoría fiscal pendiente ante el estatal IRS y un caso en Chicago en el que acusan a su campaña de mensajes de texto spam. También, en un caso de incumplimiento de contrato presentado por una compañía de Trump en Washington, Trump estuvo acompañado por un agente del Servicio Secreto, según documentos del tribunal.

Esto es sólo una muestra de las cuestiones jurídicas privadas que el futuro presidente tendrá en su mesa.

"Esta va a ser una de las tantas cosas sin precedentes que marcarán la presidencia Trump," aseguró a la AFP Louis Seidman, un académico de derecho constitucional en la Universidad de Georgetown.

Según el diario USA Today, en las últimas tres décadas Trump y sus entidades empresariales se han visto envueltas en al menos 3.500 acciones legales en cortes federales y estatales, en causas que iban desde batallas de negocios de alto rango hasta demandas de difamación personal.

Solamente en el año que siguió al anuncio de su candidatura presidencial en junio de 2015, al menos 70 casos fueron registrados, repartidos uniformemente entre los que Trump presentó y los presentados contra él, según el diario.

La Organización Trump y un abogado de Trump en California no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Sin inmunidad absoluta

A pesar de su poder, los presidentes de Estados Unidos pueden y han sido arrastrados ante los tribunales.

En ese sentido, la Corte Suprema sostuvo en 1982 que el expresidente Richard Nixon era inmune a la responsabilidad por daños y perjuicios basados en sus actos oficiales.

Sin embargo, 15 años más tarde, la justicia consideró que el demócrata Bill Clinton podría enfrentar litigios civiles por actos ocurridos antes de su presidencia en un juicio por acoso sexual presentado por la funcionaria pública Paula Jones. Clinton consiguió sobrevivir a un proceso político de destitución (impeachment) en 1999 sobre acusaciones que había mentido y obstruido a la justicia durante el caso Jones.

"La ley está con lo que la corte decidió en ese caso", dijo el abogado de Clinton en ese momento, Bob Bennett, a la AFP. "Y dijeron que el presidente no tiene inmunidad absoluta en juicios civiles".

Seidman dijo que se esperaba de los tribunales a menudo que ajusten sus horarios para adaptarse a las muchas presiones y demandas de los presidentes en servicio. La Corte Suprema tampoco decidió nunca si un presidente podía ser procesado penalmente, agregó.

Los enredos legales de Trump seguramente serán un factor en su capacidad para gobernar, opinó Seidman.

"Desenredarlo de ese asunto va a ser casi imposible", consideró Seidman, que acotó que "va a haber constantes distracciones legales" durante su mandato.

La capacidad de Trump para gobernar bajo tales circunstancias dependerá de los recursos que pueda aportar, señaló el académico, quien estima que las batallas de Trump en tribunales son en muchos casos propensas a ser impulsadas por fuerzas políticas en vez de por fuerzas legales.

"Por un lado, está entrando en el cargo con todas las palancas del poder", dijo, señalando que el Partido Republicano pronto controlará el poder Ejecutivo y las dos cámaras del Congreso.

"Por otro lado, también está entrando en ejercicio como el presidente menos popular de la historia de Estados Unidos, con una minoría del voto popular y la mitad del país despreciándolo", aseguró.

"El verdadero riesgo es que pueda reaccionar a ese tipo de problemas intentando ejercer aún más poder", dijo Seidman. "Mucho de esto va a depender de lo buen político que sea", concluyó. (I)

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