Papa Francisco aconseja a prisioneros ‘no encerrarse en su pasado’

Presos de varios lugares del mundo asistieron ayer a una misa especial, en la que el papa Francisco hizo un llamado a una sociedad que ponga más esperanza en la rehabilitación, que mejore las condiciones en las cárceles y se incline a la clemencia.

Entre los detenidos que sumaban unos 1.000, según el Vaticano, había doce nacionalidades, estaban todos encarcelados en Italia, salvo 35 presos que viajaron desde España. Seguidos de una escolta.

Los condenados fueron acompañados por otras 3.000 personas entre capellanes, guardias, exprisioneros y familiares, quienes acudieron como parte del Año del Jubileo de la Misericordia de la Iglesia católica, que termina este mes.

Aunque algunos de los presentes se hallaban en libertad vigilada o gozaban de un permiso penitenciario, otros cumplían cadena perpetua, como un hombre que tomó la palabra en la basílica sujetando por el hombro a la madre del joven de 15 años, Andrea, al que había asesinado. “Soy un hombre condenado de por vida, encarcelado desde hace 25 años”, anunció este preso de la cárcel de alta seguridad de Opera (Milán).

“Tuve sentimientos de terror y de rabia hacia el que robó la vida de mi hijo”, dijo la madre, Elisabetta, que participó en un programa de encuentros entre víctimas y condenados. “No fue sencillo”, reconoció conmovida.

“Vino a la cárcel a lanzarnos su rabia”, contó el detenido. Pero su fe permitió que se acercaran en su “dolor”. El pasado marzo, para su primer permiso de salida en 24 años, el asesino de Andrea acudió a la tumba de su víctima y fue acogido por Elisabetta.

Siguiendo con la homilía, Francisco dijo que quienes veneran las leyes de los mercados financieros son “prisioneros” de sus ideologías y que la sociedad no confía en la rehabilitación de los encarcelados.

“Cuando se permanece encerrado en los propios prejuicios, o se es esclavo de los ídolos de un falso bienestar, cuando uno se mueve dentro de esquemas ideológicos o absolutiza leyes de mercado que aplastan a las personas”, dijo.

Añadió que durante la homilía que “la esperanza es don de Dios” y aconsejó a los condenados que “no se encerrasen en su pasado” y abogó por “la reconciliación” con las víctimas.

El pontífice también criticó el difícil recorrido hacia la reinserción. “A veces, cierta hipocresía quiere veros únicamente como personas que cometieron una falta, para las que el único camino es el de la cárcel”. Pidió además a las autoridades la reducción de penas y mejoras en la vida de los presos. (I)

No se nos ocurre la posibilidad de que la gente puede cambiar sus vidas. No confiamos en la rehabilitación. Pero al hacerlo se nos olvida que somos pecadores y con frecuencia, sin estar conscientes, somos prisioneros también”.
Papa Francisco

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