3,8 millones de electores votan en elecciones en Nicaragua

Las elecciones presidenciales y legislativas de Nicaragua iniciaron en calma este domingo, con el presidente Daniel Ortega como favorito para ganar su tercer mandato consecutivo.

Los nicaragüenses deberán elegir no solo al presidente sino también a 92 diputados nacionales y 20 representantes del Parlamento Centroamericano.

La concurrencia de electores parecía escasa en la mayoría de los 4.308 centros de votación donde están instaladas 14.581 juntas receptoras de votos (JRV).

Desde las 07:00 3,8 millones de nicaragüenses están llamados a sufragar.

“Me gusta votar temprano, porque luego tengo que hacer otras cosas en el día y luego esperar los resultados“, dijo en Managua Leonor Martínez, una costurera de 45 años.

Las calles de la capital, la principal plaza política, se encontraban desoladas como en un día feriado con escaso tráfico en las primeras horas de la mañana.

Candidatos

Ortega, que tiene como compañera de fórmula a su esposa Rosario Murillo, encabeza la intención de votos frente a cinco rivales de partidos minoritarios que juntos no alcanzan el 15% de apoyo en las encuestas.

Ortega, ex comandante guerrillero a punto de cumplir 71 años y líder del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), busca consolidar su poder junto a su influyente y poderosa compañera de vida y de gobierno, Rosario Murillo, ahora aspirante a la vicepresidencia.

Además de Ortega, hay otros cinco candidatos a la presidencia pero son políticos desconocidos para la gran mayoría de la población, a los que las encuestas no les dan ninguna opción y que no son considerados opositores reales sino aliados del actual gobernante. Según el analista político Carlos Tünnmermann, habrían aceptado participar en la contienda a cambio de obtener ciertas cuotas de poder en la Asamblea Nacional.

Han generado preocupación dentro y fuera del país los movimientos llevados a cabo en los últimos meses por el oficialismo para debilitar a los partidos opositores mediante argucias legales muy criticadas por ciertos sectores. Los sectores duros de oposición fueron excluidos del proceso electoral.

Observadores

Colectivos civiles como el Frente Amplio por la Democracia y Ciudadanos por la Libertad han llamado al boicot electoral a través de las redes sociales y las autoridades estadounidenses instaron al gobierno de Managua a poner en marcha “medidas efectivas para realizar elecciones libres, justas y transparentes” que eviten que Washington promueva una iniciativa que ya tiene lista para que las instituciones internacionales no den préstamos a Nicaragua.

Otro motivo de preocupación es la falta de misiones independientes que presencien la contienda electoral.

En junio, el presidente llegó a tachar de “sinvergüenzas” a los observadores internacionales de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos, pero finalmente una delegación de ésta última entidad ha llegado al país aunque, según la explicación oficial, su misión no será “observar” los comicios sino reunirse con quienes sirvan de acompañantes del proceso, todos funcionarios de gobiernos afines al FSLN.

Daniel Ortega llegó por primera vez a la presidencia en 1979 tras una cruenta guerra civil que acabó derrotando la dictadura de Anastasio Somoza. Gobernó hasta 1990, cuando perdió las elecciones, pero regresó al poder en 2007. Desde entonces ha sido reelegido en dos ocasiones y pero si se mantiene en el poder, este nuevo mandato no será sencillo, auguran los analistas.

Según el sociólogo y economista Oscar René Vargas, catedrático de la Universidad Centroamericana, la falta de cooperación de Venezuela —un socio incondicional junto a Cuba pero que vive una gran crisis_, el alto precio del petróleo y la posibilidad de que salga adelanta la iniciativa estadounidense para bloquear créditos a Nicaragua, “hacen un panorama más que complejo para Ortega en el próximo período”.(I)

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