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Un acuerdo Ecuador-Unión Europea que llega con 4 años de retraso

Son más de 500 millones de personas que tienen un ingreso promedio por habitante seis veces superior al de cada ecuatoriano. Es un alto poder adquisitivo que marca el potencial de este mercado conformado por la Unión Europea (UE), un bloque de 28 países que incluye a potencias mundiales como Alemania, Francia e Italia. Son estados-nación con los que Ecuador firmará el viernes próximo un instrumento de adhesión al Acuerdo Multipartes UE-Países Andinos. Para Perú y Colombia ya rige desde marzo y agosto de 2013, en su orden, luego de que firmaran el acuerdo en junio de 2012.

Existe una alta expectativa entre los empresarios consultados frente a esta adhesión. Hay quienes consideran que se trata de una de las mejores noticias económicas de la última década al ser un acuerdo que facilita el intercambio de productos bajo un cronograma de desgravación arancelaria.

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Pero la ciudadanía en general, por su lado, está más pendiente de la posibilidad de acceder a los 28 países del bloque sin el requisito de visa. Sin embargo, esto último depende de la decisión política de las partes, ya que la eliminación del requisito no está incluida en el acuerdo, que es de índole económico y comercial.

Los peruanos entran a la UE sin visado desde marzo de este año y los colombianos desde diciembre último. Ambos como parte de otros acuerdos alcanzados por los gobiernos de esos países con el bloque europeo. En el caso de Perú y Colombia pasaron alrededor de tres años desde que se inició el proceso para que se concrete la eliminación de la exigencia de visado para viajes de turismo o negocios de menos de 90 días.

El plazo de los tres años se inició en abril de 2015 cuando el Gobierno pidió a la UE que no se pida visa a los ecuatorianos.

Para Pablo Arosemena y Patricio Alarcón, presidentes de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG) y de Quito (CCQ), en su orden, la decisión del régimen de retirarse de las negociaciones en junio de 2009 y retomarlas a mediados de 2013 –cuando Perú y Colombia ya habían firmado en 2012– implicó un retraso que hoy es una desventaja para el país.

“Las relaciones comerciales requieren de tiempo, entonces quien tiene cuatro años en esto tiene una ventaja considerable”, dice Arosemena. “La desventaja está en temas como el flete porque los aviones se van y llegan cargados de Colombia, en Ecuador los aviones van llenos y al rato vienen vacíos, entonces es la apertura al comercio lo que ayuda a que los fletes bajen”, dice Alarcón. Ello tendrá una incidencia en el costo final de los productos que lleguen de Europa, otra de las expectativas frente a la adhesión a este acuerdo comercial.

“Dependiendo del cronograma de desgravación se pueden esperar precios más accesibles de vehículos que vengan de la UE..., carros alemanes, franceses que son básicamente los que producen, también en bienes como vinos, por ejemplo, vinos españoles, italianos”, dice Richard Martínez, presidente de la Cámara de Industrias y Producción (CIP).

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El impacto también incluye a la materia prima importada de Europa para la fabricación local. “Muchos socios de la CCG traen maquinaria de Alemania, de Italia..., gente que está en el mundo del etiquetado, en el del plástico. Esa maquinaria ahora va a venir con beneficios. Tenemos socios que traen zapatos, ropa que también llegarán con beneficio y van a poder traspasar al consumidor precios más económicos”, dice Arosemena.

Para Alarcón, la clave está en mantener una balanza comercial equilibrada: “Debemos evitar importar mucho más a Europa de lo que exportamos y para eso hay que darle impulso al sector productivo... El mercado camaronero tiene la posibilidad de exportar 800 millones de dólares más hacia Europa de lo que ya exporta, el sector atunero puede reinvertir y si no se firmaba el acuerdo debía pagar un arancel del 24%”, asegura.

Según datos del Centro de Estudios Económicos de la CCQ, alrededor de 300 mil puestos de trabajo dependen de la exportación de productos a la UE, que representa alrededor del 16% al 17% de las exportaciones ecuatorianas. Ecuador exportó de enero a agosto de este año $ 1.886 millones al mercado de la UE e importó 1.059 millones en bienes no petroleros. Actualmente 1.500 empresas ecuatorianas exportan a ese mercado.

Tras la firma de este jueves, el acuerdo con la UE entrará en vigencia a partir de enero de 2017, si no se dan retrasos en los procesos de aprobación internos que deben realizar cada una de las partes.

La apertura comercial implicará el cumplimiento de una serie de estándares de calidad que exige la UE para el ingreso de productos. Por ejemplo, más del 80% de los pesticidas que son de uso habitual en EE.UU. en la agricultura para la producción de alimentos, están prohibidos en la UE. Además, este último bloque acepta niveles bajos de residuos de pesticidas en los alimentos y prohíbe el uso de hormonas de crecimiento en ganado vacuno y porcino. Incluso, se impide el uso de químicos como cloro para lavar las aves de corral.

Los exportadores ecuatorianos también deben cumplir estas medidas fitosanitarias si quieren ingresar a ese mercado: “Abrirse al mundo demanda un ejercicio de competencia mayor y, en consecuencia, los productos tienen que ser de calidad mundial para competir con los bienes importados del país con el que se ha negociado (el acuerdo comercial). Ese es un reto altamente positivo en beneficio del empresariado local y del consumidor”, opina Martínez.(I)

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