Manabita celebró 116 años con su familia y comiendo gallina

Su pelo blanco, su buen gusto por la comida y sus repentinos enojos forman parte de un ser que ha tenido la bendición de vivir más de una centuria. Su pelo blanco cual nieve habla de las más de once décadas que ha vivido María Natividad Calderón Reyes, quien el 2 de noviembre celebró 116 años de edad.

Sí, su cédula lo confirma: ella nació el 2 de noviembre de 1900 en la comunidad de El Habra de Manta, en un año cuando otro comprovinciano de ella, Eloy Alfaro Delgado, regía los destinos de este país.

En sus 116 años, Nativita, como la conocen cariñosamente en su comunidad, ubicada en el kilómetro 36 de la vía Manta-Puerto López, ha sobrevivido a dos guerras mundiales, 23 presidentes del Ecuador, 20 mundiales de fútbol, 3 terremotos y otros hechos que de pronto en su diario trajinar fueron más que meras anécdotas.

Ahora el paso silente de sus días lo hace acompañado de su familia. Si bien la vida le ha permitido mantenerse a una edad a la que muy pocas personas podrían llegar, no tuvo la fortuna de tener hijos, aunque sí catorce hermanos (el último murió hace ocho años) y una sobrina que crió como hija.

Yolanda Rivera es esa hija sustituta que la acompaña día a día, la que le prepara huevos duros, camotillo frito y un buen caldo de gallina criolla, acompañado de frutas, la dieta que lleva esta mujer que hasta hace seis años pudo visitar el santuario de la Virgen de Montserrat de Montecristi, de la cual es devota.

“Ella hacía de todo en su juventud y ya cuando se casó, desde cocinar, quehaceres domésticos y hasta ir a la agricultura, nada la acomplejaba… de carácter fuerte eso sí”, señaló Rivera sobre su tía a la que hoy considera como una madre.

Nativita enviudó hace 28 años, pero aún trata de caminar aunque con ayuda, bromea con sus sobrinas-nietas y está pendiente de quiénes la visitan y cuando alguno de sus parientes sale del hogar.

A la hora de probar bocados, ella misma desmenuza desde un pescado con espinas o sacia sus ganas de agarrar una buena presa de gallina criolla.

Pero la mejor fórmula de mantenerse vigente, aunque con afectaciones auditivas, sin dudas es el amor, reconoce Dinarda Montalván, otra sobrina de la hasta ahora mujer con mayor edad en Manabí de lo que se conozca y una de las de mayor edad en Ecuador.

Su actual vivienda es una casa de caña con un piso de madera con huecos por doquier. Rivera dijo que tras el terremoto del 16 de abril un televisor se cayó en los pies de Nativita y le dejó un gran moretón.

Desde hace tres meses la acecha una neumonía, a lo que se suma una deficiencia cardiaca. Médicos públicos velan por su salud.(I)

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