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Evocaron a víctimas del terremoto en el Día de los Difuntos

Ernestina Palma camina casi sin aliento frente a un bloque de bóvedas en el Cementerio General de Portoviejo. A las 09:30 del miércoles 2 de noviembre, su mirada se pierde entre lágrimas al recordar que en cuatro nichos se encuentran igual número de familiares, arrebatados de ella de forma abrupta por el terremoto del 16 de abril.

Su dolor se agudiza al mirar las fotos de su hija María Bartola Andrade Palma, de sus nietas María Inés y Génesis del Rosario Anchundia Andrade y de su yerno Miguel Ángel Anchundia.

“No los puedo olvidar, hasta el último de mis días los recordaré”, dice la mujer que tiene presente en su memoria aquella noche fatal en que la tierra se movió tan fuerte que derribó la casa de su hija, en la avenida del Ejército, en Portoviejo.

Palma recuerda que ese sábado de abril acompañó hasta las 14:00 a su nieta María Inés a comprar tela para el uniforme que usaría en sus clases de enfermería, en la Universidad Estatal del Sur, de Manabí. Dos días después de la tragedia, el 18 de abril pasado, tenía que iniciar su periodo de formación profesional.

Luis Andrade Palma, hermano de María Bartola, cuenta que rescataron su cuerpo 7 horas después del terremoto.

En otro sector del camposanto, Pedro Moreira recuerda las bromas de su vecino y amigo Daniel Alberto Anchundia Velásquez, quien residía en las calles Ricaurte y Francisco Pacheco.

“Siempre me hacía bromas. Me decía: don Pedro, ya no está trabajando o está de vacaciones, si es así venga para que se compre un par de zapatos. Él tenía un negocio de venta de calzado”, evoca Moreira, con nostalgia.

Anchundia falleció esa noche junto a su esposa, María del Pilar Santos Llumiluisa, sus hijos Justyn y Daniel y su cuñada Juana Alexandra Santos Llumiluisa, cuyos restos están en el bloque 4.

Moreira sostiene que esta desgracia sigue golpeando a los sobrevivientes, sobre todo, en estas fechas.

Son las 11:30 y en el Cementerio General de Manta también se cuentan, entre pasillos, las historias que dejó el potente remezón. Don Berna Prado está sentado frente a la tumba de su hija María José. Ella falleció en el centro comercial Felipe Navarrete.

“Tantos recuerdos imborrables. Los primeros días tras la muerte de mi hija recibimos apoyo psicológico pero ahora ya no”, relata Prado. Él vio a su hija horas antes del terremoto, le había llevado un jugo.

Chone
Familias acudieron ayer al Cementerio General de Chone con arreglos florales y velas. En los exteriores hubo una masiva presencia de vendedores de flores y comida. En el interior del camposanto también fue notoria la presencia de guitarristas.

Santa Elena
Desde la noche del 1 de noviembre pasado llegaron decenas de visitantes y comerciantes de comida y flores a los cementerios de las principales localidades de la provincia de Santa Elena.

Machala
Durante la mañana de ayer se observó poca presencia de familiares de los difuntos en el Cementerio General de Machala. Por la tarde y la noche se incrementó el número de visitantes. (I)

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