Boyacá, de calle marginal a protagonista

Una vía comercial, de alto tránsito vehicular, marginada en sus inicios pero con gran protagonismo en la actualidad. Esa es la calle Boyacá, denominada así desde 1834, en memoria de la batalla de Boyacá librada el 7 de agosto de 1819, mediante la cual Simón Bolívar liberó a Colombia.

Para 1693, durante el proceso de transición entre Ciudad Nueva y Ciudad Vieja, esta vía era el último rincón de la ciudad. El Ingeniero Cristóbal de Cevallos Morales y Borja diseñó Ciudad Nueva como un cuadrado de cinco manzanas de lado, que al oeste terminaba en lo que hoy es Boyacá.

Pasaron unos 80 años y la calle en mención aún no se consolidaba. En este lado de la ciudad solo habían unas cuantas casas, en lo que se conocía como el barrio de la Sabana.

Ya para el año 1820 este sector es conocido como Calle Ancha, siendo así que tres años después recién se trató en el Cabildo darle un nombre a la calle Boyacá, denominación que recién adoptó en 1834.

En 1858 Boyacá apararece bien delineada desde Rocafuerte (actual Sucre) hasta la calle San Francisco (9 de Octubre) y continuaba con cierto desorden hasta Cangrejito (Mendinburu).

Unos 30 años después la calle se extendió hasta lo que hoy es la avenida Olmedo, en el sur, y la Víctor Manuel Rendón, al norte, en donde un edificio impedía su avance.

La calle pudo crecer al norte gracias a una desgracia: el incendio Grande de 1896. Este siniestro quemó las manzanas de la acera este, desde Clemente Ballén hasta V.M. Rendón, y en la acera oeste, desde Luque al norte.

También se afectó la manzana en la calle V.M. Rendón, en donde se ubicaba el edificio que bloqueaba la vía. Desde 1900 se trabajó en hacer llegar la calle hasta la zona del cerro, proyecto que recién se concretó 34 años después, cuando llegó hasta Julián Coronel.

Pero la historia no termina allí, pues luego de 69 años, con la apertura del túnel del cerro Santa Ana, la calle se conectó con la Av. Pedro Menéndez Gilbert, en el norte de la ciudad.

Ya no queda rastro del pasado de esta calle, cuando fue considerada uno de los últimos rincones de la ciudad. Ahora es una calle muy dinámica, atravesada por una de las troncales del sistema Metrovía, inaugurada en 2006, que le dio más movimiento al sector.

La regeneración urbana también llegó y con ello el control de vendedores informales y el ordenamiento de todo el lugar.

En esta se ubican diversos comercios, bancos, farmacias, almacenes de ropa, restaurantes, pastelerías, hoteles como el Grand Hotel Guayaquil, edificios patrimoniales como el de diario El Telégrafo, o réplicas de estructuras históricas como la Casa Rosada, cuyo original fue restaurada en el Parque Histórico Guayaquil, en La Puntilla del cantón Samborondón.

Al ser una vía altamente transitada por vehículos, por ser la desembocadura de un túnel, el Cabildo porteño tomó medidas para evitar atascos muy comunes durante el día. Pero horas después de la puesta del sol, esta calle dormirá, así como muchas otras del centro de la ciudad. (I)

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