Campesinos de zonas que atravesará canal de Nicaragua rechazan reelección de Daniel Ortega

Campesinos del sur de Nicaragua, cuyas tierras serán expropiadas por un proyecto para construir un canal interoceánico, temen que la reelección del presidente Daniel Ortega en los comicios del domingo reactive las represalias que han sufrido debido a su oposición al emprendimiento.

La militarización de la zona “se ha calmado por las elecciones porque el gobierno perdería gente (votos)“, pero “no sabemos qué va a pasar” después, dice a la AFP Maryuri Rocha, una joven de la comunidad Obrajuelas, de la sureña provincia de Rivas, que será afectada por el canal.

La aldea está ubicada a pocos metros del majestuoso lago Cocibolca, desde donde se divisa la isla de Ometepe con sus dos volcanes, uno de los cuales permanece en constante actividad.

El lugar forma parte de los 2.900 km de tierras que el gobierno aprobó expropiar para construir un canal de 276 km de largo a partir de finales de este año.

Aquí “ninguna persona apoya la reelección de Ortega“, sostiene el aldeano Francisco Flores sobre el actual presidente, quien aspira sin rivales de peso a su tercer mandato consecutivo.

Los aldeanos salen diario a pescar mojarras (tilapias) en al lago para completar su dieta de arroz y frijoles.

Según organismos de derechos humanos, unas 120.000 personas serán desplazadas por la construcción que el gobierno de Ortega adjudicó hace tres años a la concesionaria china HKND, del empresario Wang Jing.

La licencia, extendida por 50 años prorrogables por otro plazo igual, generó cerca de un centenar de manifestaciones campesinas contra el gobierno y HKND, algunas de las cuales fueron reprimidas con violencia por la policía.

El gobierno respondió a las protestas militarizando la zona y acosando a los campesinos que rehúsan dejar sus tierras, denunció recientemente la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).

La líder de los campesinos que se oponen al canal, Francisca Ramírez, dijo a la AFP que los militares se retiraron del lugar hace varios días, pero temen por su futuro porque personas allegadas al gobierno les advirtieron que serán perseguidos después de los comicios.

En la zona “la gente dice que no va a votar” porque “sienten que el presidente los ha traicionado“, declaró Ramírez.

Proyecto detenido

El mandatario, que opta a la reelección por el Frente Sandinista (FSLN, izquierda), anunció que su próximo gobierno gestionará una inversión de 5.000 millones de dólares en obras de infraestructura, aunque entre ellas no incluyó el canal.

El proyecto fue inaugurado en diciembre de 2014 con el inicio de la construcción de caminos, pero desde entonces las obras están paradas.

“Tengo entendido que el proyecto está detenido“, dice a la AFP Francis Solano, mientras tiende la ropa de sus dos hijos en las fueras de su rústico rancho en San Jorge, en la costa sur del lago, donde en 2015 le informaron que serían desalojados para “construir una cadena de hoteles relacionados al canal.”

Según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, Wang perdió el año pasado 84% de su fortuna, que estaba valorada en 10.200 millones de dólares.

Las autoridades nicaragüenses aseguran que el proyecto, valorado en al menos 50.000 millones de dólares, sigue adelante aunque sin precisar las fuentes de financiamiento.

Un canal por Nicaragua “podría traer serios beneficios estratégicos para China continental, pero no existe ninguna indicación de que este proyecto viene adelante en este momento“, afirmó recientemente al diario La Prensa el experto del colegio de guerra de Estados Unidos Evan Ellis, quien en junio fue expulsado del país.

Desalojados

La planeada ruta cruzaría por el lago Cocibolca, el más grande de Centroamérica, para facilitar el paso de más de 3.500 buques de carga entre los océanos Pacifico y Atlántico de Nicaragua, según HKND.

A los pobladores de la zona les preocupa que el lago, que abastece de agua a más de 80.000 personas y aloja en su interior 400 islotes y dos islas con dos volcanes, sea destruido por el canal.

“Al construir van a detonar bombas (para dragar) y van a morir un montón de peces, el agua no sería la misma“, dice a la AFP Jessica Díaz, una campesina de 31 años de Ometepe, la isla más grande del lago Cocibolca. (I)

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