Padre murió tras saltar de un puente con sus hijos en Estados Unidos

Un hombre murió tras saltar de un puente-autopista con sus dos hijos pequeños en brazos. La sorpresa fue que los niños sobrevivieron a la caída de aproximadamente 30 metros (100 pies) a un área boscosa y se espera que se recuperen por completo.

John Spincken sostenía a sus hijos de 1 y 3 tres años cuando saltó la noche del lunes del Puente Wanaque, ubicado sobre la autopista Interestatal 287, señaló la policía estatal. Fue declarado muerto en el lugar de los hechos; los niños fueron encontrados en los alrededores, cerca del río Wanaque River, dijo la policía.

"Cuando los agentes encontraron a los niños conscientes y alertas, fue realmente un milagro, eso es seguro", dijo el martes el capitán Christopher DePuyt, de la policía de Pequannock Township. "Si hay algo positivo, es que los niños están bien".

El incidente comenzó la noche del lunes con una llamada telefónica de un amigo a la esposa de Spincken, quien dijo que Spincken se había llevado a los niños y amenazaba con hacerles daño. DePuyt dijo que Spincken fue rastreado a través de su teléfono celular y la policía encontró su automóvil desocupado sobre el puente.

Al parecer Spincken subió al techo de su vehículo y luego escaló una cerca de 3,5 metros (12 pies) colocada para evitar que la gente salte desde el puente, señaló DePuyt.

La policía cree que las ramas de árboles ayudaron a amortiguar la caída de los niños.

"Yo estaba esperando el peor desenlace cuando llegué al lugar, y me sorprendió anoche e incluso esta mañana la condición de los niños", agregó el capitán DePuyt.

Los menores de edad, cuyas heridas no fueron reveladas, estaban hospitalizados el martes en condición estable.

Las acciones de Spincken lucen muy diferentes con respecto al hombre que aparece sonriente en las redes sociales calificando la paternidad como "el mejor sentimiento del mundo" y describiendo el pánico y posterior alivio que lo invadió momentos después de que un asunto de salud amenazó la vida de su hijo más pequeño.

"Miren, todos tenemos días buenos y días malos, pero al final del día ¡estamos respirando! No den la vida por sentada, uno nunca sabe cuándo tendrá su última exhalación", escribió Spincken. (I)

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