Evalúan área de deslave que dejó dos fallecidas y carros atrapados

Una sombra oscura de humedad en el pavimento y en el parterre entre los kilómetros 5 y 7 de la Panamericana Norte, a la altura de Oyacoto, revelan la magnitud del deslizamiento de tierra, rocas y basura que se produjo luego del torrencial aguacero que se inició a las 20:30 del domingo pasado, en el norte de Quito.

Cerca de 50 vehículos quedaron atrapados entre el material pétreo e incluso la fuerza de la corriente, que bajó por la sinuosa vía, arrastró y causó la muerte de Miriam Oviedo, de 31 años, y de su pequeña Antonella, de 3 años. La madre trataba de poner a buen recaudo a su hija, pues el auto en el que viajaban empezaba a ser arrastrado por el río que bajaba.

El coronel Luis Ramos, director nacional de Control de Tránsito y Seguridad Vial de la Policía, indicó que la madrugada de ayer la mayoría de carros fueron retirados del lugar con ayuda manual y mecánica. Dos vehículos todoterreno fueron los más afectados: uno de ellos fue el Chevrolet Vitara, en el que viajaban las víctimas.

Ramos junto con un jefe de Panavial, empresa administradora de la vía, recorrieron ayer los más de dos kilómetros afectados en busca de definir peligros latentes para el tránsito. Rocas casi sueltas en las partes altas del talud, así como materiales de todo tipo en tres quebradas que dan a esta parte de la E-35 es lo que se encontró.

Un funcionario de Panavial explicó que fue basura la mayor parte del material que recogieron desde la madrugada de la carretera. Se presume, dijo, que los efectos de la fuerte lluvia fueron mayores, debido a que en las partes altas de las quebradas que dan a la vía se habría juntado basura y maleza, que hicieron que se retuviera el agua y luego bajara de forma violenta por el cauce natural.

El alcalde de Quito, Mauricio Rodas, informó que los pluviómetros con los que ahora cuenta el Municipio, en Oyacoto, marcaron en esta lluvia el triple del volumen de precipitaciones respecto a lo que normalmente cae en ese sector.

Junto a los problemas en la Panamericana, ocho casas en el sector de Carapungo y una en San Miguel del Común recibieron ayuda del Municipio, una vez que reportaron afectaciones por la intensa lluvia.

Al recorrer las partes altas en esta vía, piedras, lodo, ramas y desperdicios de todo tipo es lo que quedó, por ejemplo, en las calles de la comunidad de San Miguel del Común.

Allí José Bahamontes, con la ayuda de una pala mecánica, trataba de limpiar la tierra y piedras que se llevaron la puerta de su taller. Afirmó que no es la primera vez que sucede esto y apunta hacia las casas que están más arriba a su terreno, en Calderón, cuyos habitantes, dijo, rellenan quebradas y botan basura sin control.

Desde el Municipio de Quito se indicó que técnicos están evaluando los taludes construidos en Oyacoto, para determinar una posible inestabilidad y así tomar las medidas que correspondan. Rodas señaló que parte de las afectaciones está en las geomembranas que habían sido colocadas para evitar caídas de tierra.

Maquinaria y funcionarios del Ministerio de Transporte, Panavial, y el Municipio colaboraron en la remoción de material y limpieza de la vía.(I)

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