La palabra diaria (23 de octubre del 2016)

Agradezco la gracia que disfruto cada día.

Gracia
La gracia es un regalo que recibo de la fuente divina sin tener que merecerlo. Plenamente disponible para todos, la gracia está accesible para mí en cualquier momento; solo necesito estar lo suficientemente consciente para reconocerla. Cuando vivo en un estado de gracia, vivo en la conciencia del fluir divino. Al despertar espiritualmente por medio de la oración y la meditación, me doy cuenta de la actividad de Dios en mi vida diaria. Esta se manifiesta como oportunidades sorprendentes, recursos que parecen surgir de la nada y señales claras que aparecen en el momento correcto para mostrarme el próximo paso. Prosigo en armonía con el propósito mayor para mi vida, según la gracia divina dirige mis pasos.

Salmo 16:11
Tú me enseñas el camino de la vida; con tu presencia me llenas de alegría. (F)

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