Dos décadas después una víctima de La Dolorosa sigue sin ser reconocida

En varios sectores del barrio La Dolorosa en Manta hay terrenos vacíos. Son los huecos que dejó el terremoto del 16 de abril, sectores donde antes se levantaron casas o edificios que tuvieron que ser derribados tras quedar endebles por el movimiento telúrico.

Pero no es el único vacío que quedó en este populoso sector del centro de Manta, además hay un golpe emocional muy duro que aún se recuerda como si fuera ayer: la caída de un avión carguero de la empresa estadounidense Million Air.

Esa tragedia provocó la muerte de más de 30 personas, incluido el padre Gabriel León, párroco de la iglesia que lleva el nombre de esta zona, y una niña cuyos restos hasta ahora no han sido reclamados, ni la indemnización a la que puede hacerse acreedor quien demuestre que es su pariente.

Eran cerca de las 22:00 de aquel martes 22 de octubre de 1996, cuando miles de mantenses disfrutaban de las fiestas del comercio y habían salido de sus casas, cuando un fuerte estruendo provocó la atención de los más de 180 mil habitantes que tenía Manta ese entonces.

Los que observaron la caída del avión que transportaba flores y pescado indicaron que una parte del fuselaje de la nave se enganchó en la iglesia, lo que habría evitado que siguiera descendiendo por otras calles.

Gloria Silva reside frente de la iglesia y dice que fue como una detonación a una bomba. “Las casas se incendiaron por las bolas de fuego que cayeron, fue tan intenso el calor que tuvimos que salir de nuestras casas corriendo porque temíamos que explotara el avión por la gasolina”, recordó.

Rosa Rodríguez dijo que con ayuda de sus hijos pudo escapar de lo que considera fue un milagro al hecho de que no le paso nada a ella, a su familia y hasta su casa, pues las de algunos de sus vecinos fueron consumidas por el fuego o quedaron afectadas; las indemnizaciones en parte ayudaron a reparar y hasta a construir edificios.

A Mercedes Molina el recuerdo le deja un sabor amargo. A sus 87 años aún recuerda cómo escuchó ese ruido estremecedor que provocó un calor infernal que bajó del cielo.

“Tras el semejante ruido cayeron pedazos de pescado y de flores lindas, que yo las reuní para al día siguiente ponérselas a los muertos que estaban en el parque”, relató Molina. El accidente dejó 31 fallecidos.

Pero hay una víctima 32 que aún no se la ha identificado y además está en una tumba anónima en el cementerio general de Manta; se trata de una niña de unos 11 años que nunca pudo ser identificada y menos aún reclamada por quienes tuvieran derechos sobre ella.

En un juzgado de Miami está la orden para que sean asignados unos 250 mil dólares a quien demuestre que es su familiar, como indemnización de la empresa aseguradora de la compañía Million Air, recordó Francisco Velásquez, jurista que presenció el accidente por un hecho circunstancial.

Aunque no patrocinó casos, sí recuerda que pudo ayudar a un pariente y ahí conoció sobre este caso y la peculiar demanda que habría implantado un médico del hospital Rafael Rodríguez Zambrano, quien pidió indemnización porque la noche del 22 de octubre de 1996 vio “mucha sangre”. (I)

Corte
Miami

Vencimiento
Hasta el 22 de octubre del 2021 los familiares de la niña fallecida no identificada podrían cobrar la indemnización, caso contrario, la corte de Miami decidiría qué hacer con esos $ 250 mil.

Dolor
Hay moradores en La Dolorosa que prefieren no hablar de este tema.

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