La palabra diaria

La luz divina es mi fuente máxima de iluminación.

Luminosidad
Si la electricidad falla durante una tormenta, quizás tenga que utilizar una linterna o una vela para iluminar mi camino, sustitutos menos eficaces para un poder más potente. Lo mismo es cierto si me siento perdido y dudoso. Quizás batalle por no ver la situación a través de la paz y el poder iluminadores de la presencia de Dios. Vincularme de nuevo con la luz divina es fácil, lo único que tengo que hacer es pedir. Acudir a mi interior para pasar un momento en oración cambia mi visión de sombría a clara. ¿Qué cambió? Ciertamente, el fluir divino de amor y luz estuvo allí todo el tiempo. Lo que cambió fue que alineé de nuevo mi enfoque con lo divino. Mientras más me dirijo a la fuente máxima de luz, más esta resplandece por medio de mí.

Génesis 1:3
Y dijo Dios: “¡Que haya luz!”. Y hubo luz. (F)

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