Oposición brasileña busca incluir nuevas acusaciones en proceso de destitución de Dilma Roussseff

La comisión parlamentaria que evalúa un juicio de destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, discutía este lunes sobre una propuesta opositora de incluir una denuncia según la cual la mandataria estaba al tanto del esquema de corrupción en la estatal Petrobras.

Una comisión de 65 miembros realizó su segunda reunión para evaluar si hay fundamentos que permitan avanzar en un proceso de destitución (impeachment) de Rousseff, por supuesta manipulación de las cuentas públicas, y la discusión estuvo envuelta en polémica.

La oposición pidió sumar al acta las acusaciones del detenido senador Delcidio do Amaral, del bloque oficialista, quien afirmó (en el marco de un acuerdo de reducción de penas con la justicia) que Rousseff y su predecesor Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) estaban al tanto y se beneficiaron del esquema de financiación ilegal de campañas políticas montado a través de la petrolera estatal.

Rousseff negó los hechos y aseguró que demandaría a Amaral por difamación.

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El gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) y de otros partidos opuestos al impeachment rechazaron el pedido de incluir nuevos elementos en el caso.

"La indagación no tiene cabida. No se puede agregar nada nuevo. La acusación por manipulación de cuentas públicas no tiene nada que ver con la denuncia de Delcidio (Amaral)", declaró el diputado Chico Alencar, del izquierdista partido PSOL.

La inclusión de las denuncias de Amaral vincularían a Rousseff con el escándalo Petrobras, detonado por el juez Sergio Moro y su operación "Lava Jato" (lavado a presión).

"Sería ilegítimo agregar más documentos para que la investigada se pronuncie sobre ellos. Esa es otra denuncia, es un nuevo pedido de impeachment", sostuvo Alencar.

El presidente de la comisión de 65 miembros, Rogerio Rosso, llamó a actuar con cautela.

"Si no tenemos cuidado y no prestamos absoluta atención a los procesos legales, podemos profundizar la crisis de esta nación", dijo el legislador al instalar la segunda sesión del grupo, que puede aprobar el juicio contra la gobernante.

Mientras la Comisión sesionaba, varios miles de personas se manifestaban frente al Congreso, para exigir la renuncia de Rousseff, constató un periodista de la AFP.

Para que las 15 sesiones de la comisión de "impeachment" tengan validez, deben también ocurrir otras tantas sesiones plenarias de la Cámara de Diputados.

Rousseff cuenta con un plazo de 10 sesiones para presentar sus descargos. Si se incluyen nuevas acusaciones, el oficialismo reclama que la gobernante cuente con nuevos plazos para su defensa.

Una recomendación favorable a un juicio de destitución debe ser aprobada por los dos tercios de la Cámara (342 de 513 diputados) y, si ello ocurre, ratificada por mayoría simple en el Senado (de 81 escaños).

En ese caso, Rousseff sería apartada automáticamente de su cargo por un plazo máximo de 180 días. Y su destitución definitiva ocurriría si el Senado la votase al cabo de todo el proceso, esta vez por mayoría de dos tercios (54 senadores).  (I)

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