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Diógenes funde esculturas que resaltan en Guayaquil

Su trabajo, aunque capta la atención de turistas, muchas veces se queda en el anonimato. Diógenes Franco Peñafiel es el artífice de que las esculturas de artistas locales cobren forma en bronce, se ‘inmortalicen’ en espacios públicos y se conviertan en parte del patrimonio de Guayaquil.

En la avenida Barcelona, en el suroeste de Guayaquil, está una figura del expresidente José María Velasco Ibarra. Esa fue la primera escultura que fundió y que marcó para este guayaquileño, de 58 años, un camino de redescubrimiento a través del arte de la fundición.

Este tecnólogo médico encontró en esta profesión una fuente de ingresos para su familia. Cuando recién formó su hogar, relata, las plazas dentro de su carrera eran escasas y estaba desempleado.

“Cerca de mi casa vivía un ingeniero de la (Escuela) Politécnica y entonces me fui a trabajar con él a la Espol y comencé a ordenarme en la fundición de metales. Ahí aprendí a hacer esto. Soy autodidacta”, comenta Franco.

Antes de dedicarse a la fundición artística, Franco se desempeñó como fundidor técnico en un ingenio azucarero. Durante ocho años hizo poleas, piñones y bocines, hasta que salió de esta empresa y varias personas comenzaron a preguntarle si hacía esculturas.

“Como muchos me preguntaban si sabía o no, empecé a investigar y me puse a estudiar. Y como yo sabía la técnica y todo el proceso de fundición opté por ello”, explica.

La figura de Juan Pueblo, ícono popular de la ciudad, sentada en una banqueta, en el malecón Simón Bolívar y en la plaza Rodolfo Baquerizo, en el malecón del Salado, son sus más recientes trabajos. Esta obra del maestro Luis Peñaherrera, que desarrolló en dos meses aproximadamente, ha logrado que su trabajo sea visto por más público, aunque la mayoría desconozca su aporte en la obra.

“Me llena de regocijo ver cómo ayudo con mi trabajo a que estas esculturas de los artistas queden inmortalizadas en el tiempo, cobren vida con la cercanía del público y tengan la aceptación de la comunidad”, sostiene.

Para Franco, bombero voluntario, uno de los trabajos que tuvo gran significado para él fue justamente el monumento al bombero, que está en la entrada de la vía a la costa, al que considera una de las figuras más grandes que se han fundido en el país.

El trabajo de Franco, expone, comienza una vez que la pieza del artista tiene la aprobación final. “El artista me la entrega en yeso, en barro, en plastilina. Eso una vez que le aprueban la escultura, entonces yo vengo con mi personal y sacamos los negativos en yeso (moldes), ahí sale impreso todo lo que dejó el artista”.

Actualmente en su taller ubicado en la vía Durán-Tambo, Franco está trabajando en una estatua del expresidente Vicente Rocafuerte, de la escultora Diana Ponce, y que se tiene previsto sea una de las figuras que se integren al paseo peatonal de la regenerada calle Panamá, en el centro.

Nunca pensé dedicarme a esto. Soy autodidacta. Pero ya sabía la técnica y comencé a desarrollarla. Ahora trabajo con artistas y escultores y tengo esculturas en varias ciudades”.
Diógenes Franco
Fundido

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