Labio y paladar fisurados, un largo proceso de cirugías

Jessenia Cepeda se enteró que se desarrollaba una campaña de la fundación Operación Sonrisa, para seleccionar a niños que necesiten cirugías de labio y paladar fisurados. Su hija de 2 años y cuatro meses necesita de una intervención reconstructiva por lo que junto con su niña viajó desde la parroquia San Juan (a 10 minutos de Babahoyo) hasta Guayaquil.

Su intento tuvo éxito y la pequeña fue intervenida quirúrgicamente pocas horas después de su arribo a la ciudad, a fines de abril pasado.

Mientras esperaba los resultados de la cirugía comentó que llegó dos días antes para sacar la cédula de su hija, por lo que debió pernoctar en un albergue que le brindó la fundación.

Afortunadamente su suegra y cuñada acudieron en su ayuda con ropa para ella y la pequeña, además de su apoyo anímico.

Pese a que la mujer se notaba agotada por el ajetreo, prestaba atención a las explicaciones que le daban terapistas de lenguaje de la ONG para que se conozca en detalle qué ejercicios debería realizar con su hija 40 días después de la cirugía.

“Desde que nació, ella no sabía cómo alimentarla, cómo cogerla, cómo sacarle los gases, estábamos en cero, pero comenzamos de a poco a inmiscuirnos como familia y eso ha hecho que la bebé llegue a esta cirugía”, expresó la suegra de Cepeda, Julia Rivas.

La mujer afirmó que la primera operación que tuvo la pequeña fue al año de vida, en Babahoyo, pero que esta no tuvo los resultados esperados ya que sufrió una infección cuatro días después de la operación.

Otro caso fue el de Juliana, de 17 años, quien llegó desde la parroquia Laurel, del cantón Daule, para operar del paladar fisurado a su hijo de 1 año y cuatro meses, puesto que tiempo atrás fue intervenido del labio.

Ella cuenta que en un operativo anterior estuvo a punto de conseguir un cupo, pero lamentablemente un resfrío de último momento en el pequeño frustró el procedimiento.

A pocos metros de ahí, pero a unas seis puertas, donde el acceso es restringido, se halla el pabellón quirúrgico donde se realizaban las cirugías.

Ahí la cirujana plástica Rocío Trujillo, quien es voluntaria de Operación Sonrisa, maneja meticulosamente el instrumental, como pinzas y tijeras, en la boca de una niña con paladar fisurado junto con otros dos cirujanos y dos anestesiólogos, intervención que se conoce como una palatoplastía secundaria (para reconstruir un paladar fisurado en caso de que no haya resultado una primera operación).

Según Trujillo, un paciente puede necesitar hasta cinco cirugías. En la primera se trabaja el labio a los tres meses (la mayoría necesita un retoque porque es muy común que a la primera no tenga éxito); en la segunda, el paladar; al año de edad se hace un injerto de hueso, a los 8 años y también se opera la nariz a los 18 años.

La cirujana explicó que el crecimiento del rostro es la causa por la que se necesita un seguimiento hasta esa edad, pero el éxito de los procedimientos no solo depende de las cirugías, sino también de los cuidados posoperatorios en cada uno.

Trujillo estima que en Ecuador nace un niño con esta malformación en el rango de entre 500 y 700 recién nacidos. No obstante, en Bolivia y Perú las estadísticas son más altas, ya que la altura sería un predisponente para el desarrollo de la malformación en el feto.

En el caso del labio fisurado, la especialista explicó que lo que ocurre es que los niños nacen con un hueso menos en el rostro, por lo que en la cirugía es necesario extraer un hueso de la cadera para implantarlo en su rostro. “En los fetos entre la sexta y la octava semana de vida intrauterina se cierra el labio, cuando hay una fisura el proceso no llegó a terminar, se quedó abierto”, señaló.

Uno de los aspectos en que más énfasis ponen los voluntarios es en que se debe erradicar el término ‘labio leporino’ para referirse a un niño con labio hendido, debido a que aseguran que en un inicio fue denominado así solo por su aspecto, pero que dicho de esa manera puede ser denigrante por su significado de labio de roedor.

En los operativos también se intervienen casos con polidactilia (uno o más dedos en una extremidad) y sindactilia (fusión congénita de dos dedos).

La ONG lleva 15 años en el país, donde ha realizado cerca de 15.000 intervenciones. Más informes en www.operacionsonrisa.org.ec

Detalles
Operaciones

Consejos
Las voluntarias de la ONG aconsejaban a los familiares realizar terapia de lenguaje desde los 40 días posteriores a la cirugía, dos veces al día, como ejercicios de soplo con burbujas de jabón y pedazos de papel; masajes faciales, de forma circular en mejillas y sobre los labios; movimientos en la cara y mejillas, con muecas, sonrisas y vibración de labios; hacer piquito; sonreir exageradamente; inflar las mejillas; hacer vibrar los labios con sonidos de animales y a asociar su nombre con algunos de ellos; imitar sonidos de medios de transporte y del ambiente.

Voluntarios de la fundación
El equipo médico de Operación Sonrisa lo componen 100 profesionales entre anestesiólogos, terapistas, enfermeras, pediatras, intensivistas, provenientes de distintas ciudades del país.

Siguiente operativo
En Santo Domingo de los Tsáchilas entre el 17 y 21 de julio, en el hospital del IESS.

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